7 de noviembre de 2011

El cielo y el infierno

A la Mila.


En el cielo las calles son anchas, y están rodeadas de campos verdes sin fin. Hay muchos árboles y poca sombra por el placer de recibir directamente los rayos del sol en el pecho. El suelo es suave, las piedras no duelen, no hay pasos en falso y nadie jala de la cadena opresora.

En el infierno todo es oscuro, cada sombra amenaza el abismo o una recia pared fría. Se debe andar a tientas, confiar de los demás sentidos para alcanzar algunas gotas de agua o unas sobras de comida. Nadie parece escuchar tu llanto, todos los días son iguales, la rutina ofrece pocas salidas y el dolor se multiplica cuando en el vientre algo crece, algo que lastima.

En el paraíso la compañía llena las tardes y se juega hasta que el sol se oculta, los hermanos corren, mamá regala cariño y papá estrena una mirada de amor puro. Las nubes están al alcance y se ha derrocado a la tiranía del tiempo.

En el tártaro se está solo, no hay lazarillos ni señales de aviso, se aprende con cada golpe, se cae con cada enseñanza. El ruido confunde, las personas son ecos, reflejos de algo que se siente pero no se ve. Los días y las noches se mezclan bajo la capa de la oscuridad agresiva, que todo oculta, que con todo amenaza.

En el sueño no hay dolores, no hay quejidos, no hay motivos, no hay miedo. Despierto, el dolor nace en cada esquina, los colores que antes fueron confunden los sentidos debilitados por la vejez, se lucha pero se pierde siempre, cada batalla y siempre la guerra, donde espera la muerte, el sueño y el paraíso al fin.

27 de octubre de 2011

Mil y una noches

¿Quién lleva la cuenta de los latidos de tu corazón?, ¿Quién mide la distancia que hemos recorrido juntos?, ¿Quién caza en el viento las palabras de amor?, ¿Quién organiza las miradas que se buscaban para poder vernos a los ojos?

¿Quién juzga los celos, quién guarda las lagrimas, quién arbitra las peleas, quién asegura el futuro?, ¿Quién cobra los minutos, quién clasifica los mensajes?, ¿Quién descubre las estrellas que miramos, quién eclipsa tu luna y mi sol? ¿Quién recicla los días, quién promete las noches, quién cuida el espacio, quién persigue al tiempo, quién asesina las dudas, quién fue testigo del primer beso?

Quien cuenta los días me ha dicho que llevamos mil noches y una noche juntos.

21 de octubre de 2011

Medio beso

No es por testarudo que me pasa, más bien es por ingenuo, por buscar cenizas donde no hubo fuego, por alegar a un sentimiento que nunca compartiste. No es tu culpa, es que a veces no comulgo razones y me deslumbra alguna excusa o cualquier quizás. Ahora que todas las mañanas rozas la felicidad y vas ligera entre la brisa, le refutas a él con mis argumentos y le ensañas los juegos que te enseñé cuando parecías seguirle el ritmo a mi corazón. Quizás fue culpa de mi imaginación que cuenta sus propias historias si no le pones freno, si dejas las miradas a medias, si me abrazas más tiempo de lo razonable, si el olor de tu cabello se filtra por mi nariz, si invades cada sueño, cada pesadilla. Cómo explicarle al amigo, que no llevas la cuenta de tantos brindis que le invito al olvido en tu honor, cómo huir de los lugares que tienen tu nombre, si todo estuvo siempre lleno de tu ausencia, cómo evitar la esquina del primer beso si en cualquier rincón hubiera deseado dejar constancia de nosotros. Cómo escapo de ti, si ya no hay donde encontrarte, si nunca existieron frases privadas de amantes, ni señas cómplices, cómo dejar de morir por el recuerdo de tu sonrisa, por una fotografía, medio beso y 3 calles que cruzamos juntos de la mano.

19 de octubre de 2011

Re: Guilliver

Aunque no venga con prisa y no tenga espacio en las trincheras, para quedarme a descansar en plena balacera de los quejidos, por más que nade entre sueños distantes y me construya universos nuevos entre utopías hermosas e ideales románticos. Por más que no pueda convencer sobre que la vida tiene poesía y aun así vuelva a escribir y a compartir el alma junto al dolor del vecino, del amigo del ajeno y de coronas y pedidos siempre sea un agradecido. No puedo estar detenido en un sistema que me acaba ni actuar de la misma manera que todos persiguen por eso no me busque en las bancas de las iglesias rezando y confesando quizás ande admirando estructuras o contradicciones del hombre o mejor búscame tarde con los amigos, puede que temprano brinde con mi asesino y aunque entre preguntas lleguemos a algunas respuestas que te convenzan de que tienes mejores argumentos que tu primera mentira y quizás entre las más interesantes este el hecho que no quede más que agradecer esas palabras mi estimado hermano menor.

a Gulliver

Correr más rápido que la prisa,
Jugar detrás de las trincheras.
Construir universos de tiza,
Naufragar en balsas de madera.

Convencer con el verso a la adversidad,
Llorar por la pena del vecino,
Ser rey y mendigo en la misma ciudad,
compartir el pan con tu asesino.

Columpiarme por las hojas del tiempo,
Buscar preguntas en las respuestas,
Ir de turista a todos los templos,
Engañar con más de trescientas mentiras.

Sin ti mi vida sería más idiota,
O quizás menos exagerada,
Gracias por las excusas,
Y Feliz cumpleaños Hermano Mayor.

5 de octubre de 2011

Que nadie pida los vueltos

Y quizás tus ojos se encuentran en la casualidad de las miradas y entre ellos me puedo perder, quizás una tarde, quizás una noche. Y en una madrugada puede que sueñe contigo y en otra, ande buscando otros motivos. Quizás te lleves tus ideas en el camino, quizás te niegues sin querer queriendo, puede que tengamos argumentos distintos y aun así nos busquemos los deseos y una mano traviesa nos descubra. Quizás escuchemos las historias que no queremos y las preguntas se compliquen en el camino. Yo busco entre momentos tu risa y que tu risa le convide a la mía. A veces pido tu última mirada, para despedirnos sin más remordimientos, aveces llamo para la última almohada, para saludarnos con excusas nuevas y deseos viejos. Y quizás tus ojos nos eviten la casualidad, quizás me haga esta vez el dormido para no volver a joderte la paz y nadie pida los vueltos.

No digas que no

¿Y tú eres el artista de tu propia composición?
Recreas el desenlace de tus días y terminas en la cama descansando de nada. Saboreas el mundo que te es tan distante, idolatras teorías que tanto desconoces y le prendes la vela al crecimiento ficticio de una economía que te es ajena.
Y duermes tranquilo por la última donación que hiciste conmovido por la petición de alguien que carece.
Y sueña feliz porque mañana es un nuevo día en que puedes cumplir con las expectativas del trabajo.
¿Y tú eres libre para elegir?
¿el último celular, la última red social, el último dios, el único sistema, la salvación?
Sin depender de los miramientos y condicionamientos que te llevaron las teorías, la filosofía, las últimas leyes y ahora las noticias y twiter que te hacen consumir...y ahora el mundo respira mejor y es una herejía creer que no.
Y ahora tu economía se lleva mejor y es una mentira decir que no.
Y ahora tú te sientes mejor y es una negación de tu verdad decir que si.

29 de septiembre de 2011

Juanita de mi alma

Un día como hoy yo fui en busca de ti, soñaba con despertar y llevarte de la mano.
Un día como hoy te descubrí sin mí, tenías los ojos idos de besos ausentes. Tenías la sonrisa expresada por sueños constantes, teníamos los brazos cansados de luchas incesantes, teníamos los sueños sumados por los mismos pedidos…
Había que prometernos una vez más que tú conmigo y yo contigo sería por siempre por más que sabíamos que nos mentíamos.
Un día como hoy el año acabo y no había luz que prenderte, sólo reclamamos un último pedido…que tú siempre sueñes, ya no sientas, no me llores .
Un día como hoy se acabo la voz y tu silencio interrumpió el mío.
Un día como hoy existen las mismas preguntas y la misma promesa Juanita de mi alma.

19 de septiembre de 2011

Mi salud que aqueja

Yo tengo la salud del enfermo y no por eso me quejo
llevo el virus del insatisfecho que exige siempre algo nuevo
y no por eso convenzo.

Yo tengo el abrigo del pobre y no por eso me quejo
comparto la pobreza del alma y convido de la mía
y no por eso me entienden

Yo tengo la curiosidad del ignorante y no por eso me quejo
interrogo al erudito y me confundo en su contradicción teórica
y no por eso te entiendo.

Yo tengo la salud del enfermo y por eso me quejo
agonizo las plegarias del autómata y recito el grito de la rutina
tengo la salud del enfermo y gotea de la heridas mi ignorancia maldita
mi salud es la del enfermo, no se cura con monedas, ni glorias.
Necesito saber, querer y actuar...necesito la cura.

Poemas Extraviados

Son mis tardes las que se escapan, las que te buscan en el despiste y se cobijan entre tu cuello
Son las noches las que te retienen y se roban desde mi azotea las distancias que nos imponen.
Son tus ojos que miran, que se esconden, luego buscan y nos dan las excusas del tiempo.

Será que escuchas, será que lees de reojo las líneas fugitivas que se escapan de mi lado.
Será que nuestra cercanía se hace cada vez más inevitable y compartimos el gusto de buscarnos.

Yo no busco las palabras que se acomoden a esa expresión tuya, no me detengo entre las frases mejores soltadas, ni quiero pedir permiso a la gramática exquisita.

No es que busque las rimas que te reciten los 20 poemas del trovador, ni que me llene de teorías que argumenten mejor la situación, es pura y nítida la explicación, no hay mucho que decorar para querer de cuando en vez.

27 de agosto de 2011

Nudista

Algunos lo vieron corriendo por la berma central, otros lo vieron doblando la esquina, pero todos coincidían en que no llevaba pantalón ni ropa interior. Lo describen como de 1.5m de alto, contextura gruesa, cachetón (por delante y por detrás), cobrizo y poco dotado por la naturaleza. Dicen que cruzó la calle como a mitad de cuadra, entre el banco y la farmacia, trataba de cubrirse las partes íntimas con sus manos, se le notaba con miedo y con frio, no dejaba de correr. Detrás de él iba una señora lanzando amenazas, supusimos que era la agraviada, el tipo dobló la esquina y estimábamos su ruta de escape en función a los gritos que lanzaba la gente con la que se cruzaba, algunos eran de horror, otros eran carcajadas, y no faltó un silbido que llenase la avenida. Subimos unas 3 o 4 cuadras, todos narraban lo mismo, 1.5m de alto, cobrizo, cachetón, calato… según las declaraciones iba en dirección al cerro y detrás corría siempre la misma señora gritando y rogando que se detuviera, lo llamaba por su nombre Jorge, Jose, Joel, los testigos no se pusieron de acuerdo, el caso es que la agraviada lo conocía.

Por un momento perdimos el rastro, las calles que dan al cerro son tan laberínticas que los gritos se mezclaban y las versiones se contradecían. Solo podíamos guiarnos por nuestra lógica, ¿A qué parte del cerro podría ir un tipo sin pantalón?, quizás conocía una especie de cueva donde pueda vestirse o esconderse de su perseguidora. Por suerte, antes de seguir esbozando teorías desafortunadas, lo vimos subiendo por un techo, 1.5 m de alto, cachetón, cobrizo, desnudo. Dos de nosotros fuimos detrás de él, otros dos fueron por la calle paralela para cortar su salida, yo pude hablar con la señora que lo perseguía, me dijo que el nudista se llamaba José, que tenía mucho miedo, que lo ayudemos, que estaba arrepentida.

Lo cogieron en la paralela, uno lo agarró del cuello, y los demás de cada brazo. Aun con el frio el tipo sudaba a cantaros, los pies los tenia heridos de tanto correr descalzo, luchaba por escapar, “suéltenme, suéltenme” gritaba, “me tendieron una trampa, déjenme escapar, no dejen que me atrapen” seguía. Le hicieron algunas preguntas, pero no respondió a ninguna de ellas, repetía lo mismo una y otra vez, al final solo dijo “me han engañado, me han engañado, ella dijo que estaba enferma, la acompañé a la farmacia. Lo tenían todo preparado, ella cerró la puerta, la enfermera esperaba junto a la camilla y el doctor me cogió por detrás, me sacó los zapatos y jaló con tanta fuerza mi pantalón que me lo quitó con todo y ropa interior. Yo luchaba, ella fue a ayudar al doctor, la enfermera preparaba la inyección que me habían recetado. No sé cómo pude librarme, abrí la puerta y corrí, no tuve tiempo de ponerme el pantalón. ¡No dejen que ella me encuentre!, ¡no me quiero poner la inyección!, ¡me ha seguido, está corriendo detrás de mí! ¡Oficiales por favor, no me entreguen a mi madre, no quiero ponerme la inyección, se los ruego!”.

22 de agosto de 2011

Aún

Aún recuerdo, tus ojos negros, la primera sonrisa que amé y la mitad de un te quiero que me regalaste. Las ganas de correr hacia a ti, cuando el mundo recién empezaba a tener color y nos sentábamos todas las mañanas para aprender lo que no nos querían enseñar y jugábamos entre cosquillas y guiños de ojos, que quizás tú me querías como yo o que quizás yo te quería como tú, o quién sabe, quizás un día podría haber parado en la tienda de la esquina y comprado un poco de valor, para decirte que me mata el misterio por saber a qué sabe un beso tuyo, que quisiera respirar del viento que se cuela por tu falda , que me gustaría pasar todo el recreo envuelto en tu cabello.

Aún recuerdo, cuando no sabíamos de que hablar, cuando temblábamos de frio al final de las clases, y tu esperabas que yo diga eso, pero se me habían gastado las palabras de tanto repetirlas frente al espejo, y no podía más que dibujar una sonrisa como excusa y tú te ibas entre triste y esperanzada en que quizás mañana, quizás mañana… Hasta que una noche despertamos y descubrimos que las oportunidades a veces son de arena y se escapan lentamente entre los dedos y no hay como volver y decir las palabras que se nos caen de la boca por lo urgentes, ni hay como pedirle a la vida que se detenga por un momento, por lo menos lo suficiente para un beso. Y los dados giraron para separarnos, o elegimos mal las cartas y esperábamos olvidarnos o quizás tú si lo conseguiste y aunque a veces ya no nos acordemos o finjamos que no nos vimos, y a pesar de que aprendimos a amar a otras personas, mientras la noche copie el negro de tus ojos, yo seguiré deshojándole margaritas a tu sombra.

31 de julio de 2011

...(.)

Y vuelves a escribir los piropos, y vuelves a soltar las líneas, guiñando el ojo a todas la que te sonríen en el camino, pero terminas obligado a la cama, los malos caminos te derrotan en el hospital, muchas enfermeras pasean por tu habitación y una viene a cambiarte las sábanas mientras un dolor insoportable te recuerda los pecados olvidados. En este hospital no hay computadora, hace mucho que ni lees el correo, sospechas que debes tener la bandeja llena preguntado por tu ausencia o quizás por tu ingratitud. La televisión cuenta noticias que te perdiste en un viaje que no habías planeado, pero que formo parte de un final. ¡Mañana es lunes!! posiblemente vuelvas a faltar, tienes como excusa esta enfermedad...ja! En otra cama un amigo se aburre de vivir de esa manera. Sabes que llamará, seguro querrá compartir su desdicha y brindar por el quizás. La vida se hace más interesante y prefieres seguir llevándola así, no reniegas de los invitados, ni de la mujer que te promete querer. Sabes que andan queriéndote en otros lados y que es mejor tener el cuarto arreglado por si deciden subir. Ahora andas leyendo un nuevo libro, algo bueno para el camino, hay cuentos antiguos que prometiste mejorar. Hay ganas de hacer muchas cosas una prueba de ello es volver a escribir en el blog, otra la de retomar lecturas nuevas para ampliar la creación, una musa que inspira nuevas líneas y el propio hecho de empezar agosto con un escrito nuevo para el blog cuyo nombre me aburre repetir...

...

… y ya no puedes escribir ni un solo piropo, ni siquiera un guiño de ojo para la tonta que se muere por ti, porque no te conoce. Y te encuentras sumergido en la cama, con el brillo de la computadora a la derecha, el chat abierto y nadie llama, una cucaracha se pasea por las sabanas, y no hay fuerzas para espantarla. El ruido de la televisión se pierde entre la ropa sucia y los restos de comida amontonadas por ahí. ¿Es lunes mañana? Que importa, odias el trabajo y odias los días libres, no hay ganas de nada, ni de salir, ni de espantar cucarachas, en otra cama un amigo está muriendo, no hay ganas de llamarlo. La vida se va por un caño, parece frase de un ebrio descontrolado, pero la vida se va por un caño, ya no te encuentras en el espejo y la soledad anula la esperanza de que alguien abra tu puerta, encienda la luz, ordene un poco el cuarto y te obligue a ponerte de pie y salir de la mierda en la que estas nadando, no hay ganas. No hay ganas de refugiarse, solo dejarse llevar por la sombra, por el brillo muerto de la pc, ni ganas de desempolvar el libro preferido entre todos, no hay ganas de escribir en serio, solo … para no dejar huérfano al mes de Julio en Más de Cien Mentiras.

30 de mayo de 2011

Perdido

Todo era tan nuevo para mí, papá. Ayer estábamos sentados en un parque dentro de la universidad y vimos a la gente pasar junto a nosotros, gritando y con las manos en alto, algunos llevaban disfraces, otros carteles con frases muy ingeniosas que luego se convertían en sus arengas. No pudimos resistir el unirnos al grupo, guardamos rápidamente nuestros libros, celulares, ipods y laptops mientras íbamos aprendiendo las rimas que gritaba la masa. Salimos de la Universidad, y por suerte Paco había llevado su cámara para tomarnos unas fotos en medio de todo este movimiento con las puertas de la facultad a nuestras espaldas. Cuando llegamos a la Av. Venezuela tuvimos la suerte de encontrarnos con un grupo de policías tan serviciales que decidieron acompañarnos, sospecho que iban al mismo lugar que nosotros, porque nos siguieron durante todo el trayecto, y eso que íbamos a paso lento mientras que ellos paseaban en caballos, patrulleros y porta tropas.

Me creerás si te digo que me aprendí toditas las rimas muy rápido, eran muy pegajosas, pero eso sí, había que gritar bien fuerte o sino no servía de nada. Trate de coleccionar todos los papelitos de colores que se repartían entre los miembros del movimiento, y aunque la mayoría nos veía con algo de desconfianza logramos hablarle a algunos muchachos que nos fueron dando de a pocos carteles, pitos, y ollas para golpear. Tomamos muchas fotos para el facebook, con los carteles, junto a las pintas que hacían algunos chicos en las paredes hasta incluso con algunos policías que no sabían sonreír. Yo twitteaba desde mi BlackBerry todas las rimas apenas me las aprendía y cuando llegábamos a algún lugar que reconocía también lo twitteaba, “Amixers estoy en la Av. Alfonso Ugarte en la marcha :P (Y)”, “Aquí por la Av. Quilca, zona peligrosa, mucha delincuencia, menos mal que algunos buenos policías nos están cuidando :D”, y cosas así.

Poco a poco se fue oscureciendo, ya nos íbamos cansando, pero la emoción de escuchar mi voz resonar por toda la Av. Wilson y la promesa de que en la Plaza San Martín nos esperaba lo mejor, nos hacían seguir nuestra ruta a paso firme. Mis amigos se fueron quedando en el camino, ¿Matías fue quien te dijo que estaba aquí no?, en fin, el asunto es que deben estar muy picones porque yo les gane a todos y llegué solo a la cabeza del grupo, ahí donde estaba el cartelote ese que salgo cogiendo en el periódico. Ahí me fui ganando poco a poco el cariño de la gente, uno de los chicos me encargó que cogiera de una esquina la pancarta, mientras se iban a preparar no se qué cosa, otro me encargó un montón de papeles rojos para meterlos en mi mochila, hasta creo que se preocuparon por si estaba muy cansado, ya que una chica muy guapa me dio un pañuelo y una bolsa “para el vomito” me dijo, pero yo no tenía ganas de vomitar, así que guarde las cosas en mi bolsillo y le sonreí para no parecer malagradecido.

Todo era tan bonito, papá, hasta que pasó eso de lo que tanto hablan. No pude ver quien fue, pero alguien nos atacó. Ya estaba oscuro y justo antes de llegar a la Plaza San Martin, empezaron los gritos, los correteos y el gas. Los muchachos gritaban que nos mantengamos unidos, y que ayudáramos a los caídos. Todo se puso tan raro, algunos corrían y lanzaban objetos por el aire, otros vomitaban o se trataban de ocultar detrás de cualquier cosa. Hasta algunos policías se confundieron porque en vez de atacar a nuestro enemigo nos estaban lanzando bombas de gas a nosotros. Yo trataba de twittear todo en tiempo real, pero las cosas pasaban muy rápido, y entonces me dieron ganas de vomitar, a pesar de eso seguí avanzando, ayude a quienes pude, pero el problema eran los policías, que estaban tan confundidos que nos seguían lanzando bombas lacrimógenas. Lo peor era que nosotros también teníamos mala puntería y las cosas que lanzábamos contra nuestros enemigos les caían a ellos, por lo que aumentó la confusión. Los caballos arremetían contra los demás muchachos, pobres animales que se guían por impulsos, nosotros no éramos el enemigo, ellos tampoco, alguien debía detener eso. Cogí una bandera que alguien había dejado tirada en la pista para que vean de que lado estaba y me acerqué de a pocos hacia los policías, ya era muy de noche, trate de hablar con uno de ellos, pero no me dejaron soltar ni una sola palabra. Sospecho que por la bandera en mis manos se dieron cuenta de que no era el enemigo y me quisieron proteger, lo malo fue que no me dejaron ni hablar, me cogieron entre 2 de ellos y me metieron en uno de los portatropas. Les agradecí por haberme traído aquí, ya era muy tarde, yo había perdido mi celular en medio de todo el alboroto, y tenía que dormir en algún lado. En la mañana les agradecí por las molestias que se tomaron, aunque el lugar como veras, está muy feo, pero tú siempre me enseñaste a agradecer todo lo que me den, les dije que ya me quería ir, que tenia clases, que si sabían donde había dejado mis cosas, pero fueron tan buenos que insistieron en que me quedara, yo no quería abusar de su confianza, pero ellos fueron tan amables que me indicaron que ya tú estabas en camino, que mejor te espere, que ahí veremos cuando me podré ir. Así que dime, papá, ¿ya nos vamos?