25 de febrero de 2015

27, 28 segundos



Ha pasado tanto tiempo y todavía encuentro días de febrero regados  bajo mis sabanas, días que perdieron su rumbo y de tanto preocuparse por el mañana terminaron atrapados en el laberinto del presente, días que se llevaron meses, años, y aún regresan por más, como si su verdadero objetivo fuera llevarme a mí también. 

Giro el reloj, cierro un libro, veo una película y me quedo 27, quizás 28 segundos pensando, aunque el tiempo sigue y un nuevo sol arrastra mi sombra hacia el suelo y me desliza suavemente por el jardín o por la acera. A veces parece que el viento no hubiera cambiado, se siente tu olor en él, sin embargo ya no estas, y esos breves momentos duelen, recuerdo tu fragilidad, tu pequeña guerra y la derrota final. Es imborrable el impacto de tu respiración en mi pecho.

Yo tuve tu corazón en mis manos, vi tus lágrimas y entendí que también me amaste durante todo tu paso que fueron esos segundos al final de febrero.