31 de marzo de 2008

Socialmente Adicto

Libertad, por fin (temporal) libertad, salir del trabajo y sentarse a esperar, salir por la noche con la luna en la nuca, esperando a quien tarda para formar el pelotón. Sacando un cigarro, mostrando el cartón. Y de la sombra sale un flaco, viejo y acabado señor, clamando despacio -caballero me podría invitar un cigarro, con rostro de angustia, con media lágrima en camino, con mueca de no seas malito. Me recordó a Ribeyro y su “Solo para Fumadores”, me vi a mi mismo de adicto al tabaco, tan adicto que hasta se mendiga un cigarro. Que miedo, mas bien, que triste, si tristísimo saber que se puede llegar a ser tan adicto, que el mal se lo hace uno mismo, que las volutas te enredan y el humo te llena, que el tabaco y su olor se vuelven día a día, noche a noche, copa a copa. Que miedo, que triste, pero igual se lo invite, no sé, quizás la nostalgia del relato Ribeyriano o su rostro suplicante me empujaron a hacerlo. Que va si no soy adicto, solo soy un fumador social.

26 de marzo de 2008

Lizárragas y Peñas (Solo para dulceros)

Que estos días son los valiosos, por más que luche cada mañana porque se acaben, por más que motivado volanteé mi hoja de vida y piense de una vez por todas que de primavera me tengo que mudar. Que estos días son de los que escribiré, estos son los capítulos de mi biografía, estos son Giank Távara señores. Estas noches son aun de computador, aunque me exijo que sean de pura tinta, solo se debe cuando se quiere, solo así se saca lo mejor. Pienso prolongar estas horas sin pensar en las consecuencias, Lizarraga se marcho, avisaba poco, luego lo grito demasiado. Peña ni lo pensaba, claro solo saliendo de las deudas decía, pero miren si el canalla este también se me adelanto. Triste no, que penosas son las despedidas, y los brindis que no se escucharan, ay muchachos, miren como terminamos, miren como nos fuimos yendo de a pocos, sin 30 días de anticipación, a otros lugares, los pluvaliosos, los mosqueteros, los que pusimos el pecho, los que jodíamos desde las 10 de la noche, los que entre borracheras (ojo solo para dulceros) nos fuimos conociendo. A estas alturas no hay excusas, no podré dejarlos de llamar, no podré excusar estudio y faltarles al encuentro, no podré culpar a la chata, tendré que levantar el teléfono y decir no te preocupes, ahí estaré y puntual.

muñeca de trapo

Ahí vas muñeca de trapo, de un brazo volando por los aires, saltando y corriendo, con tus piernas de algodón, que ya sucias se muestran de tanto ir de aquí para allá . Muñeca de trapo, ¿ya tomaste tu té? ¿ ya saliste a jugar con otras amigas de belleza plástica? ¿qué hace ahora la niña contigo? a dónde te llevan de aventura, por dónde te dejarán votada hoy, dónde pasaras la noche, otra vez se olvidara de ti, te dejara por ahí, de frió, solita. Muñeca de trapo, de lana y algodón, te vas descociendo con los trajines y los años,

23 de marzo de 2008

Soñando que más cerca...

¿Que dices nos vamos? Recojo mi mochila, perdón la maleta y en mi espalda llevo algunos recuerdos, unos cuantos en los bolsillos, otros en la mano temblorosa que herede y me marcho. No lo pienso. No necesitaba hacerlo. Si pues, se queria cambiar de aire. Imaginar en el sueño aceptado por los agnósticos que en alturas era lo más cerca que se puede llegar. Si es que estuvieras por ahí. Cogí mi libro, una libreta de apunte, unos ojos cansados y el calor que lima la maldita amada me dejaba de despedida. Era suficiente para subir al bus y visitar otras ciudades que te dibujan en el mapa. Conoce tu patria, como diría tu padre, a lo que dices que quieres.

¿Qué miras?... desde la ventana se dibujan desiertos, arena, tierra y luego montañas. Allá esta la puna, el altiplano los cuatro mil y picos metros de altura, los cuatro mil y picos metros más cerca. Claro si es que estarías por ahí. Igual yo sueño. Me permito esa contradicción, no pienso mucho, no busco razón, solo amo y juego que estoy a unas nubes más cerca de ti.

¿En dónde estamos?... La ciudad blanca es hermosa. El misti a los lejos te recuerda tu camino. Tú sabes, aún no llegas. Tú vas al altiplano, tú vas más cerca, a las nubes, a su regazo, a unos cuantos metros de donde dicen que vive y ahí buscas. Miras, te asomas y caes para soñar que todos es como el libro. Como el recital de una misa de niño. Tú solo sueñas y no exiges ninguna explicación.

¿Qué dices, subimos más?... Más metros a las alturas para ver la ciudad entera y si se puede un atisbo de tu sonrisa. El ligero parpadeo entre la nubes. Para recitar esos poemas póstumos, los del después, los que ahora leo y leen algunos.
Subamos, recojamos la escalera de niños que decíamos íbamos a crear. Nosotros corramos y gritemos en el cielo infinito, en el silencio eterno, en el rincón del mundo. Perfecto para estar solos, digo juntos, me explico, nosotros. Yo...sólo yo y nadie más que tú.

22 de marzo de 2008

Aguas de Marzo

Turbulentas aguas de marzo, con los 25 de mi hermano, con las camisetas rojas y moradas, con las muchas risas que se caen de la pantalla. Agua repasada, a diferencia de los ríos, que me mantienen ligado a la primavera, que no me permiten partir, que despiden muchos amigos, que les prometen una mención. Marzo que espera con ansias a Abril, a la Abril robada, a la Abril con pecas, al segundo acto y al cuento que los seguirá. Aguas para la revolución, para la revolución matutina, del jueves que fue del martes que vendrá, de revolución entre flores, entre gatos, entre borrones y entre un cuento sin terminar. Mes en sus sábados, en sus horas, en sus turnos, en los juegos, en las risas, en el cine, en los dos. Marzo de otra voz, voz de seda que amenaza a la de lija, a la de mi compadre en borrachera, mientras el confiesa a mi costado lo tanto que la quería, el otro con su piano, desde el escenario lejano, solo grita “te vi”. Y si pues, este enemigo íntimo me gano en marzo, con su euforia, giros, y demás. Desde su piano, otra vez lejano, viviendo con ellas, cantando solo lo que antes era en dúo (que se va hacer pues Fito “llueve sobre mojado”). Entre todo esto, con aguas de marzo me vuelvo a acostar, esperando despertar igual de turbulento, igual de exagerado y, si se puede, un poco menos desordenado.

11 de marzo de 2008

Brindis

Brindis compañero, dice aquel que mira aprendiendo ¡Salud por los que siguen! Los que se distancian, por quienes juntan apenas tiempos y los que juntan moneditas; por lo que se escribe y ahora se oye, -¡¡salud!! le gritan en coro y al unísono se acaban el trago.
El otro amigo de labores se levanta y comienza su discurso. Saben... hoy sucede que me pasa, que sucede que no entiendo, que me pasa, que quisiera que me cuenten, como ven que se pinta lo que digo entre ustedes como amigo. Escuchan algunos con cigarro en mano, otros jugando con chapitas y otros con etiqueta de cervezas. Termina su relato y se vuelve a escuchar salud y todos repiten ¡¡¡salud!!! Eso dicen los que escuchan, mientras otro grita: esta corre por mi cuenta se las dejo las que siguen, pero esta corre por mi cuenta, que permiten los labores, los trabajos, de aquellos que explotan, de otros que explotan y de la excepciones que explotan, pero igual pagan aunque exploten. ¡salud compañeros por las cuatro botellas y las cuatro chapitas! ¡Por los cuatro puchos y un cenicero! aunque mucha ceniza quede afuera; por el único encendedor que maneja el más fumador y por las cantinas sin sabina, con mentiras, sin adivinos, solo amigos, cuatro chelas, tres chapitas, ya que una salió volando y la pateo un borracho que gritaba: No me quiero ir porque mi mujer me acababa de botar de la casa y no puedo permitir que me boten dos veces en un mismo día. Con el mismo desprecio, pero con menos amor y menos dolor. ¡¡Salud!! gritaron los borrachos que continuaban en los alrededores. Un cigarro se perdía en el humo que botaba el cercano, brindando por lo viejos mal momentos que sacuden los recuerdos, que viven en los tiempos, que uno no pide permisos para soportar. Y ¡¡salud!! cantaban sus amigos que no perdían su sitio, sus chelas, sus mujeres, pero si el sentido, algunas monedas, algunas verdades, una cuantas mentiras, cuatro adivinanzas y un acertijo. Así la noche se partía se escapaba de los ojos, de los gritos y los brindis; de los tragos, muchos tragos, pocos cigarros, ninguna propina; muchos temblores en la cabeza, demasiadas sonrisas, ya muchos acertijo, ya poco entendimiento; mucho sueño, exagerado sueño y el tiempo corto para dormir, por ello. Se los ve ya partiendo en la pista tan callada, tan poco nocturna, por eso que se esconden en sus hogares y en la almohada, antes de que el párpado pese más, gritan de nuevo ¡¡salud!!! Y ya no se vuelve a escuchar nada más.

8 de marzo de 2008

Mujeres

Mujeres, siempre hay, muchas al alrededor, muchas más en nuestro interior. Hay mujeres, siempre habrá, las que celebran este ocho con el grito en el pecho, reclamando igualdad, reclamando oportunidad. Mujeres hay, mujeres hubieron, que se fueron como si nada, que se quedan para no olvidar. Hay mujeres, siempre las hay, se escabullen entre las copas, entre los “solo para muchachos” y “aquí nadie más”. Siempre están, no necesariamente en días internacionales, no solo en desfiles para conmemorarlas, sino en nuestra necesidad de tenerlas, de que esten ahí. Venusianas incomprendidas, doñas que aman demasiado, señoras que saben dejarnos, señoritas a las que dejamos también. Mujeres, que repitiendo, se escabullen en nuestros brindis, que se nos colan, que nos demuestran que nosotros les celebramos más de un día.

1 de marzo de 2008

Sin motivo, solo para participantes

Son mochilas, pequeños lápices que se uso, los borradores ya robados, el trago que se compro; son las balas no tan perdidas, los filos de la navaja, la mutilación y muerte de los escritos, la obligatoriedad de lo que exigen. Esto es una publicación, la petición de los permisos, el juego a ser escritor, son medianas y largas inspiraciones, pequeñas y grandes alabanza, sinceras y pedidas críticas; el trabajo para el aprendiz de lectura veloz, son la matemática de los cálculos prohibidos, la suma y resta de palabras, las 1000 y una noche sin sherezada pero con la amenaza de seguir matando pupiletras, de obsequiar los crucigramas que faltan rellenar, de robar apelativos y regalar adjetivos, esas son las "comas" que unen frases, que permiten los párrafos maltratados, para pulir lo benditos, esta es la sensación de que nos falta algo, de que lo escrito no esta completo, de que se puede mejorar; son cegueras para poder poner aquello fatales puntos finales. Este es marzo con que empiezo para no detener su partida, ya vendrán abriles tan mentados, quizás alguno lo guardara en un cajón, dejemos los calendarios aun lado, y bebamos chocolate en un café. Esta es mi mochila en la espalda donde llevo mis motivos y me pierdo en el camino para confundir a cualquier cercano que me diga de vez en cuando reacciona eres economista carajo!!!