26 de marzo de 2010

Autoayuda

Bien, todos quieren que lea libros de autoayuda, que salga adelante, como si eso fuera necesario, no lo es para mí claro, yo vi la verdad que ellos no ven, quieren que regrese a la oficina, hasta me ofrecen mejores cosas, medallas de oro, silla giratoria, oficina con ventanas… pamplinas, no necesito sus horarios de esclavitud, ya lo viví, no es lo mío, trabajé en muchos lados, en atención al cliente, del otro lado del mostrador, hasta tuve el trabajo de moda por aquellos años, con traje y buen sueldo. Luego pase a una oficina, con aire acondicionado y refrigerios de una hora… también estudiaba, me faltaba un curso, creo que era economía, o algo con cifras manejables, dependía del humor del expositor, algunas veces lo bueno era malo y lo malo era bueno, cada uno tenía un argumento más fuerte que el otro, en vez de cautivarme el debate, tire la toalla y preferí vivir en la incertidumbre.

Y sí, leía bastante, pero no esas basuras de autoayuda, ni secretos, ni sonríe hoy que mueres mañana, menos esas cosa de la vaca, el queso, la sopa para el alma, y el queso contraataca. Leía buenos libros algún día los deje, nunca supe que paso con ellos, ni quien se los quedo, solo cogí una maleta cuando me fui, y nunca renuncie en la oficina, nunca me presente en la universidad, sería curioso descubrir que el profesor me aprobó en el último curso, decían que era tan fácil… nunca me despedí de mi novia, ahora no sé cómo me encontraron, alguien me reconoció solo que estaba más flaco, cambiaba almuerzos por bebidas, cenas por bebidas y desayunos por bebidas, la cosas son simples, y yo logré descubrirlo, para que levantarse todas las mañanas, para que aprender nuevos manuales de sumisión, eso está bien para ustedes, pero bueno, yo pude ver más allá, cuando el mundo se me vino encima, cuando ella murió, nunca busque refugio en sus hombros, ni visite sicólogos, comencé a beber, las horas pasaban más rápido, los días eran más ligeros, la vida se hizo fácil de nuevo, pronto me olvide de todos, como empezaron a oponerse a mi “terapia” me fui de todos, no sé cómo me encontraron, ahora dicen que debo leer a este tipo de apellido oriental, que debo volver al camino, que debo pararme frente a ustedes decirles que me llamo Giancarlo Távara y soy alcohólico desde hace 10 años.

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