20 de marzo de 2014

No te voy a dar los detalles (Confesión hallada en un Smartphone)



Cualquiera puede cometer un error, hacer el ridículo o equivocarse en público. Sin embargo, en estos tiempos es muy fácil que esta humillación se vuelva viral, cualquiera con un celular puede filmarte en tu momento de exposición y ¡bam!, ya eres parte de una tendencia donde medio país se burla de ti. No te voy a dar los detalles, seguro ya me reconociste y sabes de lo que hablo, en fin, a mí me afecto mucho ser el hazmerreír de internet por esos días, mi comportamiento ocasionó que me despidieran del trabajo y como en ningún otro lado me iban a contratar por un buen tiempo, tomé el dinero de la liquidación y decidí viajar a donde nadie supiera de mí y donde nadie hubiera visto jamás ese video.

Kuala Lumpur, el nombre se me hizo tan familiar y tan extraño. Malasia, nunca encontré razones de porque elegí ese país, solo entré a la agencia de viajes y me pareció que la vendedora me reconoció del video, me puse nervioso y escogí el nombre más lejano y menos extraño como destino. 

No te voy a dar los detalles, pero fue muy tedioso el viaje de Lima a Kuala Lumpur (con todo y escalas), una vez ahí no supe que hacer, me perdí con el idioma y aunque ya nadie me reconocía ni escondía una burla volteando el rostro, me aburrí rápidamente de esa ciudad, entre a otra agencia de viajes, la vendedora no parecía reconocerme, más tranquilo busqué un destino con mejores referencias que mi actual parada y compré solo un pasaje de ida a Beijing en el vuelo del 8 de marzo a las 00:00.

El avión salió poco antes de la 1 de la mañana, éramos más de 200 pasajeros y aproximadamente 15 tripulantes, no te voy a dar los detalles, pero alguien en el avión me reconoció, me miraba y trataba de ocultar una sonrisa burlona sin conseguirlo del todo, posteriormente pareció no importarle y estalló en carcajadas, comentaba con las personas cercanas a su asiento y entre todos me miraban y reían seguramente recordando el video aquel que me hiciera tristemente célebre. Enfurecí como nunca lo había hecho en mi vida, la carga de todos estos últimos días post-video pareció acumularse a 10,000 km sobre el mar. No te voy a dar los detalles, pero tomé el control del avión, lo que pasó después ya ni yo puedo recordarlo, solo sé que en un impulso autodestructivo fallé en mis maniobras de piloto primerizo, y caímos al mar. Algunos murieron instantáneamente, otros se siguen aferrando a la vida entre los escombros, yo nunca había sentido tanta tranquilidad, mi cuerpo va a la deriva, entre los restos de un avión perdido y uno que otro cadáver, sin preocupaciones, sin horarios, sin gente que me critiqué o se burle de mí. ¿Alguna vez te sentiste tan libre?, yo nunca. Escribo estas líneas en mi Smartphone por si es que alguien las logra encontrar entre los despojos de la nave para que no queden dudas de mi accionar. Ahora me voy en tranquilidad, flotando sin ningún motivo, sereno y suave hasta que mis extremidades se rindan y pueda por fin descansar.     

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