Hay ganas de volver a las noches eternas, de enmarcar a la luna para siempre en la ventana, de brindar con el viento que mezcla el sueño de los durmientes, de pesar en balanzas de oro las esperanzas de mis padres, de bajar los brazos, ganas de no tener futuro.
Ganas de embriagarme con el folklore de Latinoamérica, con el Tango, con Rancheras y con el vals del puente a la alameda. Ganas de mirar tu reflejo en los cristales, de dibujarte con palabras gastadas que se van enredando en tu cabello, y escribirle de perfil a tu nariz mientras respiras mis miradas y las devuelves asesina. Hay ganas de recuerdos, de tus manos, de sus labios, de tu pelo, de su adiós, de fumarme hasta la última estrella, ganas de ser la primera noche sin mañana que espera.
Hay ganas de evitarse luchas necesarias, de huirle a la oficina, a las ciencias, a las flechas hacia arriba, ganas de quietud, de ritmos lentos y cansados, de destinos sin viajes. Hay ganas de ignorar noticias de la calle, de pasar desapercibido en un pestañeo del sistema, de dejar hacer a la gravedad su trabajo, ganas de no tener futuro, ganas de ser la primera noche sin mañana que espera.
22 de enero de 2010
10 de enero de 2010
Se acabó
Llegó la hora en que te cuestan los errores de otros y algo tan simple como un visto, ni si quiera una firma, sólo un visto, tu sello mal puesto, y una estupidez de tu compañera, cierra el ciclo y rompe las cadenas de Prometeo, dejándolo herido de muerte en el desierto del 2010, a la vera de otros buitres que le van siguiendo los pasos. Llegó la hora en que te citan para una última palabra, ese día frente al pelotón de fusilamiento, Giancarlo Távara habría de recordar la mañana en que firmó un contrato en la misma oficina donde ahora lo estaban renunciando. A patadas le han regalado a mi alma su libertad, a mis bolsillos angustia, a los lápices motivos y a la nostalgia excusas; por fin te acabaron muchacho, un ciclo que nunca te atreviste a acabar. Y luego los abrazos, los mejores deseos, las lamentaciones, maldita la suerte, maldito su descuido, es el destino que a veces se disfraza de lagrima para mostrarnos el verdadero camino.
Y llovía mucho corazón, y tampoco había tantas ganas de vivir, más bien de ausentarse, de llegar tarde por última vez, de inventar la excusa final; total, la carta ya estaba redactada, solo faltaba mi firma, un mero procedimiento, solo faltaba que te regodees en mi cadáver y yo inseguro de que mueca debía mostrar. Y fue un viernes que no esperabas empiece así, un viernes con diluvio universal, más gris de lo acostumbrado, con olor a naftalina, con la piel acartonada, ojeroso, cansado, un viernes fatalista, fácilmente un viernes 13.
Y vuelven las mentiras mentirosas de madrugada, los libros de arena infinita, las vueltas al espacio desde un bar, mi etiqueta negra de regalo, mi melancolía a lo Sabina, cruzar las autopistas con los ojos cerrados, caminar por la acera disfrazado de avestruz, mirar al cielo para pedir explicaciones con favores, pararse frente al abismo con ganas de dejarse ir y paf se acabó.
Por las noches en mi almohada ya no sé si me has dejado al borde de la banca rota, o si me adelantaste el regalo de cumpleaños, solo sé que las cosas acaban, que a veces el azar es más fuerte que la voluntad, que la vida te empuja cuando no quieres saltar, que por su boca no muere siempre el pez, que el agua pasa sin retorno por el río, que no volveré a ser caja 3, que ese dinero nunca fue mío.
Y llovía mucho corazón, y tampoco había tantas ganas de vivir, más bien de ausentarse, de llegar tarde por última vez, de inventar la excusa final; total, la carta ya estaba redactada, solo faltaba mi firma, un mero procedimiento, solo faltaba que te regodees en mi cadáver y yo inseguro de que mueca debía mostrar. Y fue un viernes que no esperabas empiece así, un viernes con diluvio universal, más gris de lo acostumbrado, con olor a naftalina, con la piel acartonada, ojeroso, cansado, un viernes fatalista, fácilmente un viernes 13.
Y vuelven las mentiras mentirosas de madrugada, los libros de arena infinita, las vueltas al espacio desde un bar, mi etiqueta negra de regalo, mi melancolía a lo Sabina, cruzar las autopistas con los ojos cerrados, caminar por la acera disfrazado de avestruz, mirar al cielo para pedir explicaciones con favores, pararse frente al abismo con ganas de dejarse ir y paf se acabó.
Por las noches en mi almohada ya no sé si me has dejado al borde de la banca rota, o si me adelantaste el regalo de cumpleaños, solo sé que las cosas acaban, que a veces el azar es más fuerte que la voluntad, que la vida te empuja cuando no quieres saltar, que por su boca no muere siempre el pez, que el agua pasa sin retorno por el río, que no volveré a ser caja 3, que ese dinero nunca fue mío.
26 de diciembre de 2009
Mi gato el hereje
Siempre tuve gatos y en su mayoría negros. Mi primera gata era negra y una gran cazadora. Sospecho que por ella los demás fueron escogidos con ese color, aunque esa preferencia nunca le gusto a mi madre, ni a sus amigas. Todas pegaban el salto cuando veían a mi gata pasar por su lado, gritaban por el hecho de que daba mala suerte y no faltaba una que mencionaba la cercanía con el inframundo. Actualmente mi último gato también es negro y es el más parecido a la primera, es un gran cazador de palomas, la angelicales mensajeras de la buena nueva. Estas representantes del señor tienen los días contados por acá, mi gato, el supuesto enviado de Leviatán, para agazapado y apenas siente el pisar de la gran representante de la paz y no cuenta ni los segundos para lanzarse y hacer con su presa una verdadera masacre. Simulando a sus ancestros se lanza y defrente los muerde en la yugular hasta ir dejándolas sin aleteo alguno que permita su huida. Ahora último ando pensando que hay algo de verdad en ese supuesto, cuando lo veo disfrutar de su presa y relamerse con gusto al final de la jornada. En estos días lo vi medio misterioso, andaba mirando desde la ventana a todos, principalmente a mi tía, que con gusto navideño iba decorando la casa y a la vez comentando sobre la importancia de la navidad. Me causaba gracia ver a mi gato como si le interesara la historia, las orejitas las tenía paradas y cuando veíamos alguna película navideña aparecía sentado cerca al televisor. Debo decir que es un gato hermoso, negro como la noche y majestuoso como sólo los felinos saben hacerlo, aunque es el más huraño de todos los gatos que he tenido igual acepta caricias de los más cercanos. A este gato no le llegamos a poner nombre debido a que nadie lo trajo y nadie quiso responsabilizarse de él. Yo había perdido un gato un mes antes y todavía sentía la pena de su partida, por lo que tampoco quería ser su dueño oficial, ni encariñarme mucho. Recuerdo que un día mi tía mando a arreglar el jardín y lo jardineros dijeron que había un gatito llorando en el centro, sospechábamos que los muy sabidos nos lo habían traído, pero el cariño que tenemos por los gatos negros nos evito poder devolverlo, por tal motivo el gato se quedo, pero a diferencia de los anteriores él vivió en el jardín y no en la casa. Su nombre fue Micho ya que nadie le puso otro y el gran micho desapareció un 24 de diciembre, no lo vimos durante todo el día y nos dio pena pensar que se había perdido, pero a las doce apenas empezando el esperado 25 apareció cerca al nacimiento mirando concentrado el pesebre, pareciera que esperaba el nacimiento del niño, una de mis sobrinas se acerco al pesebre y puso al niño y mi gato que por navidad sospecho decidió compartir en casa con nosotros, se quedo mirándonos concentrados mientras todos nos deseábamos una felices fiestas.
Al día siguiente cuando mis sobrinas se levantaban para abrir los regalos, se dieron con la sorpresa que la mayoría eran para ellas, emocionadas abrieron todos los juguetes y empezaron a jugar, nosotros los más viejos bajábamos a tomar desayuno hasta que escuchamos la voz de una de mis sobrina que gritaba Jesús no tiene cabeza, Jesús ha muerto, todos asustado por tal herejía nos acercamos a ver qué pasaba y vimos la cabeza del niñito fuera del cuerpecito, mi hermano fue a reclamar a la pequeña, pero un olor fuerte nos hizo caer en el asombro, el niño del pesebre que ahora andaba descuartizado olía a orine y a orine de gato. Mientras mis sobrinas gritaban que ellas no habían sido me acerque al jardín a ver al micho y lo encontré en el centro relamiéndose mientras se comía otra angelical presa.
Al día siguiente cuando mis sobrinas se levantaban para abrir los regalos, se dieron con la sorpresa que la mayoría eran para ellas, emocionadas abrieron todos los juguetes y empezaron a jugar, nosotros los más viejos bajábamos a tomar desayuno hasta que escuchamos la voz de una de mis sobrina que gritaba Jesús no tiene cabeza, Jesús ha muerto, todos asustado por tal herejía nos acercamos a ver qué pasaba y vimos la cabeza del niñito fuera del cuerpecito, mi hermano fue a reclamar a la pequeña, pero un olor fuerte nos hizo caer en el asombro, el niño del pesebre que ahora andaba descuartizado olía a orine y a orine de gato. Mientras mis sobrinas gritaban que ellas no habían sido me acerque al jardín a ver al micho y lo encontré en el centro relamiéndose mientras se comía otra angelical presa.
25 de diciembre de 2009
Navidades Imposibles
Feliz navidad a los imposibles, a los que abrazan el viento y hacen cuentas regresivas con los dedos de sus manos en los bolsillos. Feliz navidad a los que les salió sorteado el turno de madrugada el 24 de diciembre, a los que en la tarde desearon felicidades y nos vemos mañana. A los centinelas que se encargan de cuidar las celebraciones de otros, a los médicos de turno que curan heridas ateas, a los taxistas que maldicen los semáforos en rojo, suben sus precios, y se fuman un cigarrillo cansado con la noche buena. A los que se les reventó una llanta o los traiciono su auto, a los que se quedaron en el velorio hasta más de las doce, a los que no llegaron de viaje, a los que culpó la justicia, a los apátridas, a los que se les hizo tarde. Feliz navidad a todos los que como yo recibieron las doce con el corazón en 2 partes.
24 de diciembre de 2009
Felices Tradiciones
¿Hola? ¿Me escuchan? o ¿Me leen? bueno igual haré la prueba, les escribo por la cercanía de los días, ya saben, diciembre se vislumbra al final del camino como resultado de un año llevado a vuestra manera. Todos tenemos motivos aunque muchos digamos que ninguno, igual existe alguna excusa que propicie un saludo, un brindis, un cumplir con la la tradición o para no herir creencias: la adoración de un creador de alguna religión. Nos sentamos judíos y catolicos, protestante y ateos, agnósticos y budistas, musulmanes y cristianos y demás que mi ignorancia no me permite mencionar, cada uno en su mesa, en familia o con amigos; en la cercanía del hogar o en la lejanía de un país; que los sueños, la necesidad, el aprendizaje o el trabajos los empujo. No necesariamente brindaremos todos un 25, ya saben diciembre tiene 31 días y por ahí tendrán cada uno el suyo, en todo caso me uno a la excusa para saludar, para desearles mejores tiempos, un buen salud compañero, un beso amor, un felices fiestas amigos, un te extraño madre mía, un te quiero padre mío, un abrazo, mis hermanos, mis primos, felicidades también a los que olvidan, a los que encuentran poca excusa, dichosos los que tienen muchas, compartamos buena nueva y digamos que encontraremos motivos, para buscar en algún segundo, esa sonrisa fugitiva que nos permita desear Felices Tradiciones mis estimados todos.
16 de diciembre de 2009
Guillotina
Ahora que tu nombre se escucha en lejanía, que llega de ti el rumor de un extraño. Ahora que ya no puedo dar fe de tu localía y que tampoco puedo pedir tu estadía. Ahora que comentan que visitas al olvido, que andas paseando junto al vendedor de los desmadres. Te escribo estas líneas fugitivas con la intención de robarte esa sonrisa. Ahora que escape del cajón que me guardó el orgullo, para detenerme a estas líneas, podré expresar sin compasión alguna la desdicha que en el tiempo ha llevado tus siglas y me han ido carcomiendo sin tregua alguna. Entenderás que las palabras se han ido con los respiros y han sido reemplazados de puros quejidos. Mucho de esto tiene tu autoría y no se va disipando ni ahogando en los vasos. La dicha que pregonas por los portales se contrapone a la mía que busco por varios lares. Si quieres que me alegre por lo que he sentido, permite una sonrisa un poco fingida. Tendrás tus motivos para creer que la vida lleva tu ritmo y no la mía, en todo caso mujer de invierno no te prometo que todo será nuevo, te reclamo y recalco los daños y exijo de ti irlos arreglando, ya sé que quizás luego me arrepienta y que mucho de esto no tenga sentido, pero mujer de desdicha entiende primero que cuando se quiere existe monarquia y la razón que es el revolucionario termina siendo el perseguido y muchas veces guillotinado.
11 de diciembre de 2009
Tiempos Mejores
... como cuando el tiempo juega con barajas que no se acuerda que tenía y una fotografía rueda por las escaleras de mi casa a la ventana de otros tiempos que se pintan intransitables. Como cuando me veo en ese rostro que ya no es mío, en esa mueca que nunca aprendí, en esa sonrisa con amigos, en las ingenuas locuras estrenadas.
Cuando no me acuerdo de ese recuerdo, y otras veces lo llevo en la mirada, o en el paso, o en las cosas que no hago. Como un sueño de insomnio, un “yo me acuerdo que tú te acuerdas”, memoria colectiva por el tiempo compartido, caprichos del alma que selecciona sus excusas.
No había cristales de mira, todo era tan claro; no había excesos, no había mentiras; sólo gobernaba la idea de que sería más fácil después del colegio, sin mamá revisando los controles, sin reuniones de APAFAS, sin llamadas del coordinador, ingenuo aprendiz de ser humano, tu mejor ayer se fue mientras te lamentabas del oro que se rebalsaba por tus manos.
Ahora que vuelo los ojos cansados, como cuando por sobre el hombro me llaman sus palmadas, ahora que reafirmo todo lo vivido, que lo llevo como charco en la mirada, ahora que el mañana arde, que el futuro espanta, ahora que los golpes más fuertes no han llegado, que nos exigen oferta y demanda, ahora que aprendí a cometer errores, tomate esta botella conmigo, promoción; que también hubo tiempos mejores.
Cuando no me acuerdo de ese recuerdo, y otras veces lo llevo en la mirada, o en el paso, o en las cosas que no hago. Como un sueño de insomnio, un “yo me acuerdo que tú te acuerdas”, memoria colectiva por el tiempo compartido, caprichos del alma que selecciona sus excusas.
No había cristales de mira, todo era tan claro; no había excesos, no había mentiras; sólo gobernaba la idea de que sería más fácil después del colegio, sin mamá revisando los controles, sin reuniones de APAFAS, sin llamadas del coordinador, ingenuo aprendiz de ser humano, tu mejor ayer se fue mientras te lamentabas del oro que se rebalsaba por tus manos.
Ahora que vuelo los ojos cansados, como cuando por sobre el hombro me llaman sus palmadas, ahora que reafirmo todo lo vivido, que lo llevo como charco en la mirada, ahora que el mañana arde, que el futuro espanta, ahora que los golpes más fuertes no han llegado, que nos exigen oferta y demanda, ahora que aprendí a cometer errores, tomate esta botella conmigo, promoción; que también hubo tiempos mejores.
3 de diciembre de 2009
Navidades
La navidad ha llegado, y no me acuerdo que hice con mi 28 de julio, la navidad me ha encontrado más avaro, más huraño, más suicida. La navidad ha pintado su intento de invierno polar sobre mi vereda tropical, sus papanoeles por los balcones, sus ofertas, sus estrellas de Belén.
La navidad edición 2009 marca un ritmo diferente, por eso la odio, los abrazos incompletos de las doce, su brindis menos una copa, su nostalgia de noche buena, los silencios que duelen más cuando faltan, le sobrara a la cena una pierna de pavo, le faltaran excusas que nadie pedirá. No es nada contra ti niño dios, no es nada contra los duendes, no es nada contra Melchor, no es ir contra la corriente por nadar, tampoco posar de indiferente, te odio navidad, y que no se ofenda él del pesebre, es que María y José no se divorciaron un 25 de diciembre.
La navidad edición 2009 marca un ritmo diferente, por eso la odio, los abrazos incompletos de las doce, su brindis menos una copa, su nostalgia de noche buena, los silencios que duelen más cuando faltan, le sobrara a la cena una pierna de pavo, le faltaran excusas que nadie pedirá. No es nada contra ti niño dios, no es nada contra los duendes, no es nada contra Melchor, no es ir contra la corriente por nadar, tampoco posar de indiferente, te odio navidad, y que no se ofenda él del pesebre, es que María y José no se divorciaron un 25 de diciembre.
29 de noviembre de 2009
Despedidas
Despedir, despedirnos, despedirlos, no lo sé
pero la conjugación de ese verbo no me convence.
(Los derechos de estilo sobre esta frase
gracias por el prestamo, una vez más)
Este discurso no es mío, pudo serlo, pero no lo es. Esta noche de su celebración fue inmolada en los altares de mi tiempo, paso a ser un recuerdo que no le contare a mis nietos, o la foto desvelada en mi pagina web. Cinco años, muchos rostros, que se van por la puerta grande con diplomas y algunas lagrimas, que se abren a las calles de la ciudad con su hambre de triunfo, con sus sueños de subir las escaleras, y sus planes perfectos para invadir las oficinas más altas de los rascacielos. Cinco años con nostalgia del fracaso y las peleas, de los sustos y los disgustos, de los amores perdidos y de los que se juran eternos, cinco años con memoria de tiempos mejores, más fáciles, más libres, sin corbatas, sin taco 7, sin un sol en el bolsillo, sin los grilletes del día a día. Sin tu rutina de hombre realizado y profesional, con el cabello rebelde, con los ojos en la otra acera, con los cigarrillos eternos, con las charlas sin tema, las verbenas de todos los fines de mes. Cinco años escurridizos, de metamorfosis, de cambios, cinco años descubriendo Américas, cinco años proclamando tu independencia, cinco años pisando lunas por primera vez. Cinco años de tus pasos perdidos, de tu piel, de tus ojos, de tus labios, de tus besos que nunca me besaron, de tus manos cayéndose de mis manos. Cinco años de los amigos que viajan a mi costado, cinco años que no pienso olvidar en el humo gris de mis mañanas, con su foto amarillenta en la biblioteca apolillada, con sus escapadas semestrales para vernos nuevamente a la cara y recordar en nuestras arrugas que no todo tiempo pasado fue peor.
Cinco años por ustedes, por Yanny, entre todas las mujeres, la flor de la canela de mi vida, por su dulce compañía, siempre, siempre… mucho siempre. Por Jano, el único y verdadero gigante que conocí, por ser tan Gulliver entre los enanos de la facultad, por ser el fuego que ilumina en las noches de la imaginación, por ser tan gato techero desde su cama, por ser quien brinda con la copa rota, por hacerme la vida menos idiota . Por Cris, sus días y sus flores. Por David y su búsqueda de otras rutas hacia el cielo. Por Fio sus ojos felinos soñolientos, su abandono de la infancia, sus oídos fáciles a mi voz. Por Dayi, su locura, sus preguntas sin respuestas, su vicio por sacarme de quicio. Por Zoila y su cariño maternal, más admirable eres de lo que crees. Por Cindy mi hermana de mala sangre. Por Sara, bendita seas. Por Vero peleándose con todos, menos conmigo. Por Tati, la química y Fito Paez. Por los amigos que destaparon las botellas, por los que ofendí sin intención (ruego porque alguna vez me absuelvan), por las hermandades quebradas, por los amores soñados cada media hora, por los colegas del principio, por los del final, por Gaby, por Eli, por Víctor, por los que abriga la retina, por los que pierde la memoria, por mis cinco años de primavera, por este mal sabor a despedida, por la esperanza de que el camino no nos pierda tanto y que no se venguen tantos olvidados.
21 de noviembre de 2009
Desafiante e indiferente
Y ahora la tarde deja la notoriedad del saludo, el encuentro casual del discurso, ahora viene una ligera mención del tiempo, de tus pecado en bajo y los míos en alto, ahí estas con una vestimenta sugerente y apenas existente y te muestras desafiante e indiferente, pero igual reclamas los días, los olvidos, sueltas una cruzada de piernas mientras se me va cayendo el vaso del brindis que pensaba declamar, miras al extraño y le regalas una sonrisa, mientras voy recogiendo mis lentes que botaste en la primera mirada fatal, ya sabes como desarmar los argumentos, quieres ser indiferente, pero vienes a encargarte de destrozarme, serán las contradicciones que tu belleza se permite, igual debo recordar que nunca te prometí eternidad, ni mucho menos hablamos de lealtad, apenas si dijimos que tal, tú dominaste los días que quisiste, y yo apenas si pude opinar si era bueno hacer el amor con vino o algo de hielo para amenizar, todo fue un descontrol lo admito, pero sospeche que tenias la idea de que esto se iba terminar, un día simplemente nos íbamos dejar de visitar, no sospechaba que me esperabas en tu casa, y que ahora querías que yo te fuera a buscar, aunque los escritos que te regale no habían sido para ti, en ese momento si lo eran, eso no lo podrás negar, se acomodaron a tu silueta, supieron navegar por tu figura para deleite tuyo, siempre fuiste coqueta, deliciosa y maliciosa, te encantaba desbaratar mis motivos y protagonizar en mis escritos aunque nunca agradecieras y te mostraras indiferente y aunque ahora vienes desafiante, queriendo demostrar tu protagonismo de esta noche, mujer sabes que siempre anduve desarmado y tu desafiante e indif...jajaja sabes que eso no.
18 de noviembre de 2009
Cuestion de olvidos
Yo te busque una vez en la calle de los parques juntos, de los árboles ancianos, y te busque aquella vez junto a los jardines de las casas bonitas, entre los adornos que nos contaban que existía algún paraíso donde podíamos sonreír más tiempo, sí, yo te busque mientras abría mi puerta, junto a la sala, los cuartos, mi cuarto, debajo de la cama, junto a las sabanas, en el librero, junto al respiro, en el sueño extraviado; te busque en la azotea mientras el viento golpeaba de frío, te busque en las canciones que te dedicaba, la letras que te inventaba, era cuestión de volver a recordar, de recapitular, regresar los pasos hacia atrás, llegar al punto en que dijiste que ya no podías más, juro que no recuerdo donde te fuiste, te sigo buscando mujer, entre mis cajones, en la hojas de mis viejos cuadernos, en aquellos dibujos que regale...Y ahora mujer ¿a dónde fue tu recuerdo? jure y perjure que no te ibas a borrar de la mente, que el dolor del presente eterno se iba hacer junto a ti, pero y se marcho la noche y me levante con el ligero recuerdo de tu mirada, de tus palabras y te busco como añoranza al sufrimiento y me pierdo en el paisaje de una mañana distinta, junto una fémina distinta, junto a un libro extraño de autoría desconocida que me aleja de los viejos vientos, mientras me repetía que te busque mujer por varios lados y ahora no me queda más que la sonrisa del olvido y que sospecho compartes en la lejanía.
6 de noviembre de 2009
Día libre
Se trata de salirse un poco del camino, de volverse loco o de recuperar la cordura, de caminar en zapatillas y manga corta, de fumar en horas de oficina, de subir corriendo por las escaleras que bajan. Se trata de saludar a la ausencia del horario, de brindar por la falta de amigos, de cruzar los semáforos en rojo, de desayunar a las 11, de almorzar a las 6, de escuchar a todo volumen tú nueva canción, de ponerme un jean que no me acordaba que tenía. Se trata de faltar al trabajo y asumir las consecuencias, de ser sincero por primera vez, comprobar que el sol existe y descubrir que hay vida más allá de mi ventanilla, que las chicas salen para que mis ojos la dibujen en un verso fugaz que no tengo donde escribir. Se trata de mirar el techo y volver a los remolinos de la mente, las preguntas sin respuestas, las puertas al abismo, se trata de sentir los latidos en todo el cuerpo, mirar el horizonte con esa mueca rara que se va formando en mi rostro y la gente reconoce como sonrisa. Se trata de que nada importe más que el viento que me lleva, que el lunes hay examen y no estudiado, que el jueves se presenta mi tesis y no sé si iré, se trata de huir del tiempo, de ya no estar cansado, de dejar de ser ese sonámbulo gris, que en su saco a rayas va hacia la oficina, para volver mañana y pasado también. Se trata de ser escoria en el sistema, no producir, de ver las telenovelas de las tarde, dormir una siesta, caminar sin destino, descubrir nuevas rutas hacia tu cuerpo. Se trata de pensar en ti, pensar en ella, cuidar de mi perro y su ceguera, sacar de la orfandad a mi biblioteca, volver a las mentiritas mentirosas, mientras la luna nos descubre y las luces se van apagando, porque se va acabando el día libre que me regalé, o quién sabe quizás mañana…
1 de noviembre de 2009
Un motivo
Era una tarde difícil, difícil para empezar, necesitaba una buena excusa, ya saben, de esas que de un empujón te sacan de la cama, pero para ello se tenían que juntar varias condiciones, no era una mañana soleada, se necesita de ello, el sol da energía y hoy era nublado y hasta daba la impresión de una lluvia cercana, ¿el abrigo? no tenía ropa limpia, muchos trapos que ni había lavado en casa, si salgo tiene que ser oliendo a limpio y eso también implicaba un baño que aún no me he dado ¿qué más? una mujer que me este esperando dentro de un par de horas, es bueno saber que al final de la jornada te vas a ver con ella, se necesita de una buena melodía, de esas canciones que hacen mover los músculos dormidos, necesito cercanía a las cosas, que me llamen del trabajo, que se compliquen los horarios, una buena mochila, una mini not para escribir en el momento oportuno, que la agenda tenga obligaciones nuevas, no estar bajo en la hemoglobina, mis lentes para ver un poco más, un poco menos, el despido de mi gato en su penúltimo bostezo, los leucocitos altos para una buena defensa, no escuchar los gritos a los costados, llevar los argumentos para el engaño, mi sonrisa complice, que se lleven estos nuevos baños, y la fuerza para mandarlos a los de blanco, dejar de mirar fotografías, radiografías, tomografías, un buen trago para empezar, que sea vino, una silla...que lleve aros, una respuesta positiva, que no hayan contado mis días, que suelten estas telas, un mejor respiro, un mejor motivo.
31 de octubre de 2009
Cuestión de rutina
Estaba como de costumbre en una camilla. El de blanco me recibía con su frase de siempre: es cuestión de rutina hijo. Esta vez yo andaba tarareando una canción de Miguel Bose que sonó en la película La vida es Bella, ese era mi acompañamiento a la rutina, a la que me iba acostumbrando con el pasar del tiempo... La enfermera se acerco y me dijo que antes de entrar a la tomografía tenía que hacerme un examen de creatina ¿de crea..qué?. Cuestión de rutina, me decía la enfermera, mientras inventaba una sonrisa. Yo la mire como quien escucha esa frase muchas veces y solo le guiñe el ojo al partir, entre tubos de ensayo, alcoholes y batas que muestran más de lo normal.. En el laboratorio había dos especialistas para hacer el examen y por cómo le hablaba uno al otro me pude dar cuenta que uno era practicante... El practicante me limpio el brazo con alcohol, me sujeto con liga y empezó a buscar mi vena, para su mala suerte ella se había escapado hace mucho tiempo entre tanto pinchazos de rutina. El de experiencia hace un gesto de fastidio y mete la aguja buscando demostrarle a su discipulo cómo es que se hace, aunque para su mala suerte, nada salía. Es cuestión de rutina, le dije mientras le dabaa una palmada de aliento y soltaba las carcajadas del convencido, al rato el liquido escaso fluyó y llenoó el tubo de examen...Con resultados hechos volví al laboratorio, me esperaban una hermana que no se había olvidado de esta rutina y unos extraños que hacía cola, Ella me dio una mirada cómplice mientras entraba a ese salón y yo le gritaba que no se preocuparan que aquí todo era cuestión de rutina. La laboratorista me explico los pasos y me pidió me eche en la camilla. No se acordaba de mí por lo visto a pesar de que la última vez nos reimos juntos. Este salon tiene aire acondicionado porque la máquina necesita una temperatura fría, y yo empecé a temblar de tanto aire nuevo, de tanto poco abrigo, me pidió que me relaje y yo le grite que era por frío y sería bueno que me tape con la frazada y ella totalmente cómplice me dijo que hasta el frío era cuestión de rutina, la mire y la mande al carajo, no sin antes decirle que mi respuesta también formaba parte de esta puesta en escena. Lo demás, ya lo saben, fue cuestión de rutina, un aparato, una doctora, unos remedios y un enfermo, posamos juntos para la fotografía, mientras tarareaba una canción de Bose.
18 de octubre de 2009
Carta, si aún se puede llamar así
Supongo que esta vez el cartero no ha llamado, estas líneas te llegaran mediante esa nueva forma para enviar correspondencia que no entiendo, tú sabes la tecnología avanza tan rápido y uno se vuelve tan lento, mi nieta es la encargada de esta redacción, la ceguera no me deja más que dictarle las palabras desde todos mis rincones oscuros. A pesar de la vejez, querido amigo, no se me olvida tú 14 de octubre, aunque en algunos años ocupados si se me escurrió de la agenda, con mis ni siquiera 80 no he de dejar pasar tus 84. Hace tiempo que no nos vemos y ahora ya me será imposible, ya no creo volver a nuestra Lima, o a tu Magdalena con salida al mar, París no me ha tratado tan mal desde aquella ves que regresaste solo en el aeropuerto y yo te encargue que me despidieras de todos. Recuerdo hasta donde llevamos la amistad, cuando las madrugadas no tenían fin, y las botellas hasta que perdía el sentido, gracias amigo por salvarme siempre en el peor estado. Como olvidarme de “Más de Cien Mentiras”, un escape, una excusa decías, mi trozo de madera en mitad de un naufragio, lo llevamos hasta el último, hasta donde se pudo, murió junto con internet, pero bueno tú ya sabes de eso es historia universal.
Recuerdas esa noche con Sabina, muertos de risa y de euforia, el flaco nos hacia chistes, se reía de los nuestros, saco la guitarra y qué diablos, disfrutamos 500 noches. Del trajín de los libros solo me queda el recuerdo, de tus presentaciones y mis aplausos, junto a esta carta, si aún se puede llamar así, adjunto mi primera edición, regalo de los nietos, espero que te guste la portada, ellos la describen yo no la puedo ver. De las mujeres ni hablar, saludos a tu compañera, te envía saludos la mía aunque no te haya conocido. Vivimos con la marca de quien no se contentaba con el cristal que le imponian, supimos ver más allá, el retiro que siempre soñé no es tan malo, espero que el tuyo tampoco, quizás nos encontremos otro día, sabes, nunca jugamos al ajedrez, eso creen mis nietos que hacen los viejos.
Mi tiempo se acaba, para dictar cartas y para respirar, me despido amigo, como en algún momento me despediré de esta vida, gracias nuevamente por habérmela hecho menos idiota.
Recuerdas esa noche con Sabina, muertos de risa y de euforia, el flaco nos hacia chistes, se reía de los nuestros, saco la guitarra y qué diablos, disfrutamos 500 noches. Del trajín de los libros solo me queda el recuerdo, de tus presentaciones y mis aplausos, junto a esta carta, si aún se puede llamar así, adjunto mi primera edición, regalo de los nietos, espero que te guste la portada, ellos la describen yo no la puedo ver. De las mujeres ni hablar, saludos a tu compañera, te envía saludos la mía aunque no te haya conocido. Vivimos con la marca de quien no se contentaba con el cristal que le imponian, supimos ver más allá, el retiro que siempre soñé no es tan malo, espero que el tuyo tampoco, quizás nos encontremos otro día, sabes, nunca jugamos al ajedrez, eso creen mis nietos que hacen los viejos.
Mi tiempo se acaba, para dictar cartas y para respirar, me despido amigo, como en algún momento me despediré de esta vida, gracias nuevamente por habérmela hecho menos idiota.
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