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27 de noviembre de 2008
Quizás
Maldita la noche en que el tiempo te dio un espacio para pensar que todo lo que decías, quizás, digamos quizás estaban equivocadas. Maldita la noche en que la almohada que aprisionabas te iba quitando la sonrisa que me regalabas, porque quizás, puede que quizás, no andabas en lo correcto. Maldita la noche en que estabas en cama dando vueltas por todos lados intentando encontrar el sueño, ya que las cosas no te convencían, porque quizás, no sé si quizás, no debieron haber sido dichas. Maldita la noche en que te despedías con la certeza de que me mirabas con otros ojos, porque quizás, tú dirás si quizás, nunca habías dejado de hacerlo, Por ello maldita la noche en que...digamos que quizás no estuve para evitarlo, aunque bendita la noche en que te tiré el penúltimo piropo y quizás, que mierda quizás tú decidiste jugartela a la suerte.
1 de noviembre de 2008
A la próxima me nivelo
Andaba caminado entre nubes permitidas (como cada vez que ando solo) y eso no va por vanidoso, sino por distraido. Andaba, como lo dije, perdido en otro mundo. Ideas que me sacaba del nuestro, como para respirar un poco. Quizás andaba contando, en un cuadrado, cuantos pasos se me pierden y así no reconocer conocidos que cruzan por ahí. Andaba con la mirada hacía un cuento que se pierde en el mismo día que lo imagino y sin querer ya había subido al carro y tenía una ventana rota por donde se me escapaba el calor. La luz de Lima traspasaba mis lentes permitiendo un necesaria ceguera, parecía que un sonido eindecifrable salía de la radio, de esas canciones que el destino blasfema, pero por el mismo juego del destino, salio humo de esa radio provocando la alarma entre los pasajeros. Muchos compañeros de asientos se escaparon sin boleto en mano. Yo me quede por cuestión de pereza, de cuento, y de que no quería ir en busca de un calor huidizo, junto a esas casualidad una llamada avisaba en el celular. Un amigo de letras que gritaba y no se le entendía, estaba al otro lado -Qué, que quieres, ¿alo? oe cuelga tu teléfono hue... no entendía la llamada, pero luego se fue haciendo más claro la melodía que salía del auricular. Era una canción de fito, una que alguna vez me inspiro en el intento, digo el intento de escribir una novela. Me estaba convidando aquella melodía. De nuevo gracias, ya sabes, a la próxima me nivelo.
12 de julio de 2008
Con-fusión
Una vez más me perdí en el juego de creer, de crear, de ver a través de tus ojos por mí, para mí. Una vez más estuvo esa confusión. Tú eras distinta, pero igual, había más en tu mirada, buscabas más en tus preguntas y yo cada vez que podía, te entendía menos, bueno, no había mucho de diferente en mi, mejor dicho todo seguía igual o volvía a ponerse igual, es que tú te perdías en el camino y yo te encontraba cuando andaba perdido, pasa y sucede que cuando andas ocultando el azar, el llenar de soledad, en tu confusión o seguridad que me llene de dudas o me asegure verdades contadas, quizás ande con tu imagen en el rabillo del ojo, en la mirada rebelde que te busca cuando yo le grito una vez más, ya no más, pasa que cuando miro y no lo hago, cuando van los temblores más cercanos y atino a la risa mal aliada, para buscarte en ese retrato para el no olvidar, para detenerte en el espacio de los tiempos que irán de lo lejano a lo quizás nunca olvidado a ese momento en que todos andemos prometiendo no volverse a mirar con los ojos del sueño perdido de esos que le llaman confusión, tú sueltas las barajas con la timides que te dibuja y yo con la soltura que me invento escojo todas pero no cojo ninguna, mientras te veo mirándome, buscándome, jugando a querer a sentir, dibujada cuando hablabas, cuando sonríes y me miras acompañada de un brillo especial y luego te pierdes en el camino del olvido y yo cada vez que puedo te entiendo menos, o te entiendo mejor y bueno ya sabemos que pasa.
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