30 de agosto de 2010
Comunicación
Puntos Suspensivos
3 de agosto de 2010
No me gusta este recuerdo
No me gusta este recuerdo, y es lo único que tengo, es la cruz bajo mi cama y es la noche que ya llega, disfrazada de saco negro que ponen sobre mi cabeza mientras me llevan a una profundidad más oscura cada verano que pasa, y ellos siguen exigiendo saber algo que yo no sé, y ellos cada vez tienen menos paciencia, y el dolor a veces renace en las mismas heridas, y a veces crece estruendosamente en partes desconocidas, y el dolor será un recuerdo, tan solo un maldito recuerdo que no me va a gustar, mañana por la mañana mientras es de día allá afuera.
11 de julio de 2010
Perugia
Y si me largo a Perugia a escribir, si me llevo mi vieja libreta y mi lápiz mordido. Si recojo mi maleta del viaje anterior y me largo de una buena vez. A componer escritos mal dados, a inventar nuevas versiones de una historia y satisfacer mis dedos con los borrones de la creación.
Si me recibes en Perugia viejo amigo nuevo, prometo escribir a tu lado en completo silencio y dejar que esta vez tú dirijas el tour mientras voy llenando las líneas de mucha imaginación y dejaré que los cuentos se vayan mezclando o alejando según el estado de ánimos de los personajes, ya sabes, cuestión de no querer incomodar y caer siempre bien, también a los creados, a los personaje mal inventados y bien encontrados, con casualidades y búsquedas entre momentos que nos suelten los momentos que Perugia nos pueda entregar.
Si me largo a Perugia a escribir y nos mandamos el atrevimiento de mandarlos a la mierda a las vocaciones impertinentes que joden de tanta rutina. Prometo regresar con más de 100 mentiras y dos novelas con destino publicación y alguno que otro poema esquivo y una que otra dedicación, prometo vaciar la maleta de tanta ropa y llenarla de mucho papel de borrón y creación heroica.
Si regreso con la maleta del viaje anterior y la libreta llena de hojas en blanco, habrá que recordarles que Perugia anda algo lejano y entre novelas pude haberme confundido porque quizás siempre anduve en Perú.
25 de junio de 2010
Con algún quizás
Pero vamos acomodando los lentes, sacudiendo el viejo jean, alguna mochila que carga las viejas notas, papelitos de escritos perdidos, sonetos que recitan los versos, cuentitos que quedaron sin narrar. Y llevemos los motivos si remiendo ni te miento, busquemos las excusas que cuenten mejor tu historia, digamos que te encomiendo mi espíritu o mis libros o tus motivos que tienen un ojalá.
Mientras tanto escribamos las nuevas líneas, rimas y versos que nos ajusten la corbata, que acomoden los botones para el escritor, la publicación de la vieja trova y la melodía de la novela corta. Tendremos que componer la vieja bicicleta y lanzarce al viento viejo que pasa de nuevo, sostener el tramonto en la espalda y cantar a coro en el malecón.
Tendremos que remediar los remedos y ajustar los remiendo antes de que alguien nos ande sonriendo sin descubrir el por qué; de la quiebra de razones, la soltura de las pasiones que llevan queriendo querer ese quizás.
24 de junio de 2010
Princesa
A veces siento que no entiendo a papá, o que él no me entiende, ya sé, soy su única hija entre tanto desadaptado de mis hermanos, sigo siendo su princesa como cuando tenía 5, su canción de Lucho Barrios que cantan todos los padres. Pero a veces simplemente no lo entiendo, o será como dicen mis libros de psicología que en la adolescencia todos somos rebeldes, y las hormonas y el acné y el vello que crece muy abajo, y el calor y las nuevas sensaciones, y no sigo más porque ya es pecado. O será que los cambios se dan en ellos, que ellos temen perder a sus princesas, que ya no tendrán a quien cantarles boleros antiguos, que vendrá otro príncipe joven con guitarra rockanrolera a llevársela por la ventana hacia una tierra sin futuro, sin oficio ni beneficio, con el pelo largo y los modales por los suelos, pero que pudiste haberle visto a ese muchacho hijita.
A veces no lo entiendo, sé que me quiere, se preocupa por mí, me dice que cuide mi dieta, que ya no soy una niña, que debo estar siempre presentable en el escaparate del amor, y por eso peleamos, como cuando encuentra envolturas de caramelos debajo de mi colchón, o sobrecitos de “princesa” en mi mochila, y otra vez el sermón de la dieta, la figura, el escaparate, y para colmo los bombones te los regalo el rockerito ese, a quien le habrá robado el dinero. Y el día siguiente es domingo, perdón mi vida, vamos a misa, después te compro unas donas.
A veces no sé si lo entiendo, quisiera contarte tantas cosas, en mamá no confió porque finalmente te lo contará a ti, horrorizada y nerviosa como cuando habla de mi prima que se casa en 15 días y nos aviso ayer. Papá a veces quisiera hablarte de él también, quisiera que lo conozcas como yo lo conozco, y que sepas que su guitarra no es rockanrolera, es de protesta, y que habla como él solo sabe, y que es como él solo sabe, todo es tan grave, tan crucial con él, me hizo escuchar a Fito Paez, me enamoro con canciones de Sabina, no le importa lo de la dieta, no le importa que me gusten mucho los bombones, quisiera que lo conocieras papá.
A veces quisiera que me entiendas, pero mejor me quedo callada como todos los domingos después de despegarme una hostia del paladar, y subir al asiento del copiloto en tu auto, y viajar hasta la tienda de donas, ignorando las dietas y los chicos de pelo largo, escuchar la radio, viajar a tu lado como a los 5 años, y escuchar boleros de Lucho Barrios, Blues de Sinatra, tus rancheras de José Alfredo Jiménez, tangos de Gardel y ¡¿eso que estas cantando es Sabina papá?! Claro que sí princesa, si con esa canción besé por primera vez a tu madre.
5 de junio de 2010
Desfasado
19 de mayo de 2010
Rima y verso
12 de mayo de 2010
Vamos pal Sur
Aceptar la derrota.
Pero siguen cayendo las balas.
Habrá que poner el pecho.
¿Así desangremos?
Sí.
¿Así siga habiendo bajas?
Sí.
Pero esto durará hasta la llegada de la aurora
Lo sé.
¿Podremos soportarlo?
Tendremos que hacerlo.
¿Capitulamos mi general?
Hace mucho tiempo.
¿Este es nuestro Waterloo?
Lo fue
¿Era necesario llegar hasta acá?
No, pero lo hicimos y ahora debemos aceptar la consecuencias.
Mi general, acepta el consejo de un cabo en servicio?
Dígame
No es necesario que siga mirando las ruinas de esta batalla. Miremos las medidas que vayamos a tomar a partir de ahora.
Lo haremos.
Qué le parece si nos quedamos a dialogar.
No, ya está decidido. Nos vamos.
¿Hacía donde nos vamos mi General?
Nos vamos pal sur.
30 de abril de 2010
Llamada en espera
A Katherin por la complicidad en la invención
¿Alo? -¿Se encuentra Jorge? Le puede decir que le llame. Necesito hablar con él urgente. No, yo lo voy a llamar más tarde.
Eso fue lo único que me dijo mi madre. Que Elena me llamaría más tarde, pero ¿Por qué tendría apagado su celular si era urgente conversar conmigo? Qué puede hacer urgente una llamada. La última vez que hablamos la sentí media rara. Recuerdo que luego de un comentario que solté, ella me miro asustada y me dijo. Siento que te desconozco Jorge. Será que cada vez se da cuenta más de lo disímiles que somos. Será que se canso de esperar, de esperarme, acaso ese mensaje importante será: Jorge ya no puedo continuar con esto, cada vez siento que te conozco menos. ¿Habrá sido ese comentario un aviso? Una clave que no atine a descifrar en su momento. Yo he cambiado o ella fue la que cambio.
Ahora que la casa se me acorta entre pasos repetitivos que voy dando. Me pongo a recapitular y a descifrar bien esa frase. Cada vez siento que te conozco menos.
Qué puede hacer que ella me conozca menos, ¿que se haya enterado de algo? De algo que no le haya contado ¿Se habrá enterado de Miluska? Me habrá visto alguna vez paseando con ella de la mano, prometiéndole los mismos cielos que a ella. Robándome los mismos rabos de nube para sus ojos. Quizás alguna amiga me vio. Qué raro, siempre fui muy precavido apareciendo en lugares muy recónditos. Totalmente alejados de ella, de su gracia, de sus dominios, de sus ojos. Puede que me quiera pedir una explicación. Jorge necesito que me expliques sobre esa chica de cabellos ondulados con la que te han visto. ¡Por qué demonios no contesta! Y si voy a buscarla a su universidad y me quedo esperando que salga de clases para conversar con ella. La sorprendo y apenas me mire. Le digo totalmente serio. Qué es eso urgente que quieres conversar conmigo. No creo, no me atrevo, puede que sea Miluska el tema y termine gritándome delante de todos pidiendo que le de alguna explicación sobre esa chica de labios gruesos con quien me vio paseando por la alameda. Mejor espero, espero aquí tranquilo, relajado, total, el que no la debe no la teme. ¿Así dicen no?
No, no puede ser y si está embarazada ¡EMBARAZADA! Joder, que nos jodimos.
Sería ese el mensaje importante. Hace cuanto que no me dice nada sobre su periodo. No recuerdo escuchar alguna queja de eso días. Nada, total silencio. Sí, es eso, ella está embarazada y ha esperado el tiempo suficiente para contarme. Se nos jodio el Perú Elenita. Qué puedo hacer. Eso sí necesita de una llamada urgente, un S.O.S, un 911. Sí, llamen al paramédico que siento me va a dar un infarto o algún derrame. Que desgracia voy a ser padre y estoy a punto de recibirlo enfermo en una clínica, mejor dicho en algún hospital, donde me acepten. No puede ser, aún no estoy preparado. Elenita debemos conversar. Ahora sí, yo también necesito que me llames urgente. ¡Elena! ¡Eleeeeenaaaaaaaaaaaa! La vida puede cambiar en cuestión de segundos. De un te desconozco Jorge a un estoy embarazada Jorgito.
Y si hablo con ella. Le planteo todas las posibilidades para que luego escoja. Elenita, amor mío, déjame que te explique bien lo que sé. Ojalá y Elenita sepa escucharme bien y sepa entender los tiempos. Tengo que llamarla. Cuántos minutos más puedo esperar, mientras más pase el tiempo, más difícil se hace las cosas. Puede que se empiece a formar en los minutos entre que yo sigo pensando y ella esta copiando su clase de álgebra lineal. Elenita esto es como una operación algebraica. Tenemos que despejar la variable x. Sí, mejor que no tenga nombre, no me quiero encariñar, por ahora que sea un Equis.
Elena tenemos que hablar. Necesito que me digas eso urgente que quieres hablar conmigo.
¡Riiiiiiing! Debe ser Elena...acabo la espera, es cuestión de contestar, decirle. Elena, Elenita, antes de que me digas algo, yo tengo que hablar contigo. Sabes lo nuestro se ha ido yendo de a poco y creo que lo mejor es dejarlo así, para bien de los dos. No te preocupes yo ahorita prefiero no hablar más sobre esto. En otra oportunidad hablaremos mejor. Descuida yo te voy a llamar, pero necesito un tiempo de verdad. No me siento bien con todo esto, espero lo sepas entender.
¡Riiiiing! ... mejor contesto.
21 de abril de 2010
Cursi
14 de abril de 2010
Fotografía
12 de abril de 2010
Mientras pueda
No voy a ser mezquino y agradeceré a algunos pocos buenos profesores, que me enseñaron a rodar por la vida, que me cambiaron la dirección de la mirada, que me hicieron este cero a la izquierda que soy, que me enseñaron lo que se llama desigualdad, sacaron la pobreza de las estadísticas y la pusieron con toda su crudeza sobre mi carpeta, que me decían es “hora de actuar”, pero ella estaba tan bella junto a la ventana, bajo ese rayo de sol que la dibujaba con las palabras que salían de mi lapicero y encontraban refugio disfrazadas de mentiras, mientras el profesor dictaba la pregunta clave para el examen final, disculpe, ¿qué dijo?
Y sí, es que hay una serie de políticas que ayudan a aliviar la marginalidad, si aplicásemos este modelo, si confiáramos en esta teoría, todo sería tan simple, y sería el mejor economista de todos, y no estaría haciendo el trabajo de un contador, y sí, esa es la clave, la teoría esa…, ese modelo de…, este…, no te acuerdas, las pastillas milagrosas, esas pues, ahora me gustaría recordar cómo se llamaban.
3 de abril de 2010
Mi Coartada
Desde la última vez que nos vimos, han pasado muchas cosas, debo reconocer que me fui con vergüenza de tu lado y quizás por eso no te busque cuando más me hacías falta. Las peleas en la casa se hicieron insoportables, problemas en el trabajo, y bueno mi vida sentimental termino contigo. Como ya sabes mi puerta de escape más fácil lleva etiqueta negra y cubitos de hielo, con todos estos ingredientes combinados pase de ser el borracho terco y dormilón que conocías, ha ser uno más de esos borrachos oradores que siempre van a arrepentirse de lo que su lengua ha dejado escapar la noche anterior. Muchos amigos que no has conocido me despertaban al medio día siguiente interrogándome por tu nombre y con una hoja de papel llena de mis garabatos, nunca fui indiscreto ni soberbio por haberte tenido entre mis brazos, pero ebrio parece que contaba algunas historias, a veces utópicas.
Las noches siguieron como una sola, unidas por mi capacidad de dormir mucho y hacer poco, las historias se cruzaban, medias verdades, mentiras de circunstancia, en mi memoria eran tan ciertas, como el viaje que hice a los 10 años, o como el primer beso que nos dimos. Hasta que una noche desafortunada y sin luna, ese primo tuyo que nunca conocí, llego a una de mis sesiones de oratoria, grabo mi escena en su celular, te mostro mi pequeño teatro y explotaste contra mí. Lo siento mucho, sé que esto no te basta, y hace mucho que quieres hablar, si tienes algo que decirme este es tu tiempo, aquí termina mi coartada. Nunca quise hacerte daño, desde la primera vez que nos presentaron en la fiesta de tu hermana, cuando bailamos toda la noche y no podíamos dejar de mirarnos, nunca quise hacerte daño, siempre guarde el mejor recuerdo de nuestra relación, yo...
- Nunca pensé que me saldrías con esto, solo te había visto esa noche, nosotros no fuimos ni amigos.
26 de marzo de 2010
Autoayuda
Y sí, leía bastante, pero no esas basuras de autoayuda, ni secretos, ni sonríe hoy que mueres mañana, menos esas cosa de la vaca, el queso, la sopa para el alma, y el queso contraataca. Leía buenos libros algún día los deje, nunca supe que paso con ellos, ni quien se los quedo, solo cogí una maleta cuando me fui, y nunca renuncie en la oficina, nunca me presente en la universidad, sería curioso descubrir que el profesor me aprobó en el último curso, decían que era tan fácil… nunca me despedí de mi novia, ahora no sé cómo me encontraron, alguien me reconoció solo que estaba más flaco, cambiaba almuerzos por bebidas, cenas por bebidas y desayunos por bebidas, la cosas son simples, y yo logré descubrirlo, para que levantarse todas las mañanas, para que aprender nuevos manuales de sumisión, eso está bien para ustedes, pero bueno, yo pude ver más allá, cuando el mundo se me vino encima, cuando ella murió, nunca busque refugio en sus hombros, ni visite sicólogos, comencé a beber, las horas pasaban más rápido, los días eran más ligeros, la vida se hizo fácil de nuevo, pronto me olvide de todos, como empezaron a oponerse a mi “terapia” me fui de todos, no sé cómo me encontraron, ahora dicen que debo leer a este tipo de apellido oriental, que debo volver al camino, que debo pararme frente a ustedes decirles que me llamo Giancarlo Távara y soy alcohólico desde hace 10 años.