30 de agosto de 2010

Comunicación

No hay porque preocupar. Yo sólo quería decir alguna palabras hoy, pero bueno dilo tú. No te quiero interrumpir, dime que pasa. Disculpa que me ría pero acabo de recordar lo que hizo Carlos, lo hubieras visto, realmente es un payaso y creo que nato jajaja, pero dime que pasa, porque esa cara. Recuerdo haberte visto así la vez que saliste mal en un examen ¿volviste a jalar? ya bueno, no te interrumpo, dime que pasó. Pero en verdad tu rostro está un poco pálido. Te acuerdas cuando fuimos de viaje a las alturas y tú no podías ya ni caminar, pareciera que estuviéramos ahí y ya me estás empezando a preocupar. ¿No tienes algo que decirme? Tu mirada se ve extraña y ya estas empezando a fruncir de nuevo la ceja. Te dije que te queda hermoso, lo sé, es curioso que lo provoque, pero créame no es intencional, es natural. Creo que te provoco los estados opuestos del ánimo. Por cierto la vez pasada mis amigos me decían que yo siempre tenía la última palabra en nuestra relación...Sí mi amor, jajaja. No te causa risa, ah verdad me ibas a contar algo importante, esta bien ya no te interrumpo, prometo quedarme callado. Mi madre me decía eso cuando entraba a la iglesia. Hijo prométeme que no le vas a andar preguntando al padre en plena misa cómo se llama tal santito o porque tal milagrito no te ha cumplido el divino señor. Y yo siempre prometía como te lo prometo ahora, aunque debo confesar y terminaba confesándome para poder preguntarle ahí al curita sobre mis milagros incumplidos o las ovejas rehenes que tenía de mi nacimiento, pero bueno cuénteme usted....¿Dónde estas? Carajo me quede dormido.

Puntos Suspensivos

Sólo quería poner el punto punto suspensivo, por eso regrese. Luego de escribirle varias veces y recomponer el escrito de tantos borradores, no pude percatarme de esa falla. Ya sabe, anduve distraído, queriendo componer el mundo en un viejo cuento que perdí en nuestro segundo paseo, mientras iba ideando escribirte un poco más, no tanto menos.

Perdone la intromisión en sus sueños, que le robe algunos pensamientos, es que ando buscando la forma de ponerle esos puntos suspensivos. Ya sabe para aclarar la ausencia de aquello que falta descubrir. Algunos argumentos más que se sueltan en la mesa, esas barajas que se pierden en las mangas.

Buscando todos los motivos, puede que suene algo metiche, fetiche, pero no quiero robarle los puntos suspensivos a la historia, ni ponérselo a usted, aunque debo confesar que le quedaría muy bonito, un vestido de puntos suspensivos o tres lunares traviesos por su cuello. Se lo imagina, me permite hacerlo. Dejar inconclusa aquella historia para regresar a terminarla luego, cuando el tiempo no nos reclame tanto y nuestros puntos sean los rastros que dejamos.

3 de agosto de 2010

No me gusta este recuerdo

No me gusta este recuerdo, pero tengo que enfrentarlo, olerlo, sentirlo y sufrirlo siempre, cuando es de día allá afuera, no sé desde hace cuantos veranos. No me gusta este recuerdo, y detesto su sabor salado en mis labios cortados, odio invocarlo en mis heridas y en mis cicatrices. Paso el día elaborando estrategias que me hubieran permitido escapar, las cosas que pudieron haberme salvado de este recuerdo, cada día en el rincón más gastado de mi estancia sigo creyendo tener la estrategia infalible que me evitaría ese momento, el rayo de iluminación que me hiciera desconfiar de esa compañía, la ayuda de un efectivo policial, huir cuando sabia en lo que me metía, luchar y hasta morir para no tener que enfrentar esta maldita sombra que llena mis pasos perdidos, que se mete entre los minutos que deja y que esperan a mi reloj, que pasa a ser todo lo que tengo, un recuerdo que atormenta, que me priva de nuevas memorias.

No me gusta este recuerdo, y es lo único que tengo, es la cruz bajo mi cama y es la noche que ya llega, disfrazada de saco negro que ponen sobre mi cabeza mientras me llevan a una profundidad más oscura cada verano que pasa, y ellos siguen exigiendo saber algo que yo no sé, y ellos cada vez tienen menos paciencia, y el dolor a veces renace en las mismas heridas, y a veces crece estruendosamente en partes desconocidas, y el dolor será un recuerdo, tan solo un maldito recuerdo que no me va a gustar, mañana por la mañana mientras es de día allá afuera.

11 de julio de 2010

Perugia

Y si me largo a Perugia a escribir, si me llevo mi vieja libreta y mi lápiz mordido. Si recojo mi maleta del viaje anterior y me largo de una buena vez. A componer escritos mal dados, a inventar nuevas versiones de una historia y satisfacer mis dedos con los borrones de la creación.

Si me recibes en Perugia viejo amigo nuevo, prometo escribir a tu lado en completo silencio y dejar que esta vez tú dirijas el tour mientras voy llenando las líneas de mucha imaginación y dejaré que los cuentos se vayan mezclando o alejando según el estado de ánimos de los personajes, ya sabes, cuestión de no querer incomodar y caer siempre bien, también a los creados, a los personaje mal inventados y bien encontrados, con casualidades y búsquedas entre momentos que nos suelten los momentos que Perugia nos pueda entregar.

Si me largo a Perugia a escribir y nos mandamos el atrevimiento de mandarlos a la mierda a las vocaciones impertinentes que joden de tanta rutina. Prometo regresar con más de 100 mentiras y dos novelas con destino publicación y alguno que otro poema esquivo y una que otra dedicación, prometo vaciar la maleta de tanta ropa y llenarla de mucho papel de borrón y creación heroica.

Si regreso con la maleta del viaje anterior y la libreta llena de hojas en blanco, habrá que recordarles que Perugia anda algo lejano y entre novelas pude haberme confundido porque quizás siempre anduve en Perú.

25 de junio de 2010

Con algún quizás

Y ahora que el olvido se esconde en el remojo y que andamos un poco alquilados, algo distraidos un tanto permitidos. Ahora que viene el vino prestado, el salud compartido, la mujer presentada y la sonrisas fingidas. Tendremos explicar la mañana justificada, el despertar de los despertares o algún cantar de los juglares o unas mañanitas sin cantar.

Pero vamos acomodando los lentes, sacudiendo el viejo jean, alguna mochila que carga las viejas notas, papelitos de escritos perdidos, sonetos que recitan los versos, cuentitos que quedaron sin narrar. Y llevemos los motivos si remiendo ni te miento, busquemos las excusas que cuenten mejor tu historia, digamos que te encomiendo mi espíritu o mis libros o tus motivos que tienen un ojalá.

Mientras tanto escribamos las nuevas líneas, rimas y versos que nos ajusten la corbata, que acomoden los botones para el escritor, la publicación de la vieja trova y la melodía de la novela corta. Tendremos que componer la vieja bicicleta y lanzarce al viento viejo que pasa de nuevo, sostener el tramonto en la espalda y cantar a coro en el malecón.

Tendremos que remediar los remedos y ajustar los remiendo antes de que alguien nos ande sonriendo sin descubrir el por qué; de la quiebra de razones, la soltura de las pasiones que llevan queriendo querer ese quizás.

24 de junio de 2010

Princesa

Con todo mi cariño
nadie se ofenda

A veces siento que no entiendo a papá, o que él no me entiende, ya sé, soy su única hija entre tanto desadaptado de mis hermanos, sigo siendo su princesa como cuando tenía 5, su canción de Lucho Barrios que cantan todos los padres. Pero a veces simplemente no lo entiendo, o será como dicen mis libros de psicología que en la adolescencia todos somos rebeldes, y las hormonas y el acné y el vello que crece muy abajo, y el calor y las nuevas sensaciones, y no sigo más porque ya es pecado. O será que los cambios se dan en ellos, que ellos temen perder a sus princesas, que ya no tendrán a quien cantarles boleros antiguos, que vendrá otro príncipe joven con guitarra rockanrolera a llevársela por la ventana hacia una tierra sin futuro, sin oficio ni beneficio, con el pelo largo y los modales por los suelos, pero que pudiste haberle visto a ese muchacho hijita.

A veces no lo entiendo, sé que me quiere, se preocupa por mí, me dice que cuide mi dieta, que ya no soy una niña, que debo estar siempre presentable en el escaparate del amor, y por eso peleamos, como cuando encuentra envolturas de caramelos debajo de mi colchón, o sobrecitos de “princesa” en mi mochila, y otra vez el sermón de la dieta, la figura, el escaparate, y para colmo los bombones te los regalo el rockerito ese, a quien le habrá robado el dinero. Y el día siguiente es domingo, perdón mi vida, vamos a misa, después te compro unas donas.


A veces no sé si lo entiendo, quisiera contarte tantas cosas, en mamá no confió porque finalmente te lo contará a ti, horrorizada y nerviosa como cuando habla de mi prima que se casa en 15 días y nos aviso ayer. Papá a veces quisiera hablarte de él también, quisiera que lo conozcas como yo lo conozco, y que sepas que su guitarra no es rockanrolera, es de protesta, y que habla como él solo sabe, y que es como él solo sabe, todo es tan grave, tan crucial con él, me hizo escuchar a Fito Paez, me enamoro con canciones de Sabina, no le importa lo de la dieta, no le importa que me gusten mucho los bombones, quisiera que lo conocieras papá.

A veces quisiera que me entiendas, pero mejor me quedo callada como todos los domingos después de despegarme una hostia del paladar, y subir al asiento del copiloto en tu auto, y viajar hasta la tienda de donas, ignorando las dietas y los chicos de pelo largo, escuchar la radio, viajar a tu lado como a los 5 años, y escuchar boleros de Lucho Barrios, Blues de Sinatra, tus rancheras de José Alfredo Jiménez, tangos de Gardel y ¡¿eso que estas cantando es Sabina papá?! Claro que sí princesa, si con esa canción besé por primera vez a tu madre.

5 de junio de 2010

Desfasado

Llegó el día, 2 de junio, Vinagre y Rosas en Lima, Joaquín Sabina en el escenario. Las hojas de mi calendario por fin me han llevado a estas horas, por fin cayó la flecha en la marca roja del almanaque. En el trabajo dije que tenía examen, en el examen dije que tenía trabajo, me olvide de mis amigos y de mi novia, naufrague solito hasta mi isla llamada Platinum asiento 46. Llego la hora, y anoche no pude dormir muy bien, en la oficina anduve medio despistado, en la universidad no dieron razón de mi, traté de recuperar un poco de sueño camino a casa, mis audífonos sonaban esperanzados en que cantes esas misma canciones más tarde. Todo estaba listo, tenía mi polo de la gira, una cámara fotográfica prestada para registrar todas las notas de una canción, mi entrada temblando nerviosa por la emoción, hay que inmortalizar el momento me dije y con la cámara prestada me saqué unas fotos a lo Steve Mcqueen, unas también para la entradita que pronto será desglosada y otra junto a la entrada del concierto de Fito Páez por aquello de lo de “Enemigos Íntimos”. Mejor me voy un poco borrachito, porque allá todo ha de estar muy caro, muy precio Platinum, sí, mejor otra chelita más y también me voy comiendo algo, ya se va acercando la hora, una chelita más porsiacaso, ya se hace tarde, ni tiempo para acomodarse el sombrero, ni para acomodarse bien la entrada arranchada de la mesa, correr hasta el paradero, saltar a una combi suicida, ya la hora se acerca, ya bajan en el Jockey Club, ya caminas inmensos jardines hacia tu destino, ya estas cerca Sabina, ya ves el cartel Platinum de Platinum, ya te piden tu entrada, ya la sacas de tu billetera, ya se la das al de la puerta, ya te dicen “el concierto de Fito Páez fue el año pasado”.

19 de mayo de 2010

Rima y verso

Perdona, si me disculpo y para no perder la rima la disculpo. Sólo quiero un par de motivos aunque no pertenezca al club de los que le sobran los motivos. No se preocupe, usted reste, que yo multiplico. No los peces, ni los panes. Aunque el milagro del vino no nos caería mal. Ya sabe para entrar en mejor ritmo. Usted brinda por los olvidos y yo por los amigos. Que vengan aunque no haya mandado el croquis. Y que se pierdan, si andamos los dos algo perdidos o escondidos, según el lado por donde lo mire. Claro, yo. No usted. Ya sabe, soy miope y me aprendí el dicho al revés por lo que miro con las manos y me pierdo entre sus ojos. Aunque no creo que termina así y yo tampoco he terminado. No sé si me explico. No sé si me entiende y mucho menos si somos entendidos. Lo importante es el mensaje, así que no mate al mensajero y menos al que hace el coro. Como le dije, empecemos por el principio, que no me gustan los finales, que saben a despedida y no tengo mucho antojo. Ya sabe, no ando con apetitos, aunque usted en dibujitos me los llevo todos, como estampitas. Viejas fotografías del tiempo ¿mi último sueño? Ser su fotógrafo y que usted ande soñando conmigo. Si quiere le sacamos la del fotógrafo y me voy hospedando en su sueño. Que le parece por un buen tiempo. El que creamos sea conveniente para que usted no se distraiga y no se le pierda la sonrisa y no me pierda también en ella. Usted sabe. No me conozco el camino de regreso y mucho menos el de salida. Por ahora permita el confesionario y que nos condonen alguna deuda. Usted sabe que entre rima y verso la vida es más sabrosa.

12 de mayo de 2010

Vamos pal Sur

¿Y ahora mi general? ¿Qué vamos hacer?
Aceptar la derrota.
Pero siguen cayendo las balas.
Habrá que poner el pecho.
¿Así desangremos?
Sí.
¿Así siga habiendo bajas?
Sí.
Pero esto durará hasta la llegada de la aurora
Lo sé.
¿Podremos soportarlo?
Tendremos que hacerlo.
¿Capitulamos mi general?
Hace mucho tiempo.
¿Este es nuestro Waterloo?
Lo fue
¿Era necesario llegar hasta acá?
No, pero lo hicimos y ahora debemos aceptar la consecuencias.
Mi general, acepta el consejo de un cabo en servicio?
Dígame
No es necesario que siga mirando las ruinas de esta batalla. Miremos las medidas que vayamos a tomar a partir de ahora.
Lo haremos.
Qué le parece si nos quedamos a dialogar.
No, ya está decidido. Nos vamos.
¿Hacía donde nos vamos mi General?
Nos vamos pal sur.

30 de abril de 2010

Llamada en espera

A Katherin por la complicidad en la invención

¿Alo? -¿Se encuentra Jorge? Le puede decir que le llame. Necesito hablar con él urgente. No, yo lo voy a llamar más tarde.

Eso fue lo único que me dijo mi madre. Que Elena me llamaría más tarde, pero ¿Por qué tendría apagado su celular si era urgente conversar conmigo? Qué puede hacer urgente una llamada. La última vez que hablamos la sentí media rara. Recuerdo que luego de un comentario que solté, ella me miro asustada y me dijo. Siento que te desconozco Jorge. Será que cada vez se da cuenta más de lo disímiles que somos. Será que se canso de esperar, de esperarme, acaso ese mensaje importante será: Jorge ya no puedo continuar con esto, cada vez siento que te conozco menos. ¿Habrá sido ese comentario un aviso? Una clave que no atine a descifrar en su momento. Yo he cambiado o ella fue la que cambio.

Ahora que la casa se me acorta entre pasos repetitivos que voy dando. Me pongo a recapitular y a descifrar bien esa frase. Cada vez siento que te conozco menos.
Qué puede hacer que ella me conozca menos, ¿que se haya enterado de algo? De algo que no le haya contado ¿Se habrá enterado de Miluska? Me habrá visto alguna vez paseando con ella de la mano, prometiéndole los mismos cielos que a ella. Robándome los mismos rabos de nube para sus ojos. Quizás alguna amiga me vio. Qué raro, siempre fui muy precavido apareciendo en lugares muy recónditos. Totalmente alejados de ella, de su gracia, de sus dominios, de sus ojos. Puede que me quiera pedir una explicación. Jorge necesito que me expliques sobre esa chica de cabellos ondulados con la que te han visto. ¡Por qué demonios no contesta! Y si voy a buscarla a su universidad y me quedo esperando que salga de clases para conversar con ella. La sorprendo y apenas me mire. Le digo totalmente serio. Qué es eso urgente que quieres conversar conmigo. No creo, no me atrevo, puede que sea Miluska el tema y termine gritándome delante de todos pidiendo que le de alguna explicación sobre esa chica de labios gruesos con quien me vio paseando por la alameda. Mejor espero, espero aquí tranquilo, relajado, total, el que no la debe no la teme. ¿Así dicen no?

No, no puede ser y si está embarazada ¡EMBARAZADA! Joder, que nos jodimos.

Sería ese el mensaje importante. Hace cuanto que no me dice nada sobre su periodo. No recuerdo escuchar alguna queja de eso días. Nada, total silencio. Sí, es eso, ella está embarazada y ha esperado el tiempo suficiente para contarme. Se nos jodio el Perú Elenita. Qué puedo hacer. Eso sí necesita de una llamada urgente, un S.O.S, un 911. Sí, llamen al paramédico que siento me va a dar un infarto o algún derrame. Que desgracia voy a ser padre y estoy a punto de recibirlo enfermo en una clínica, mejor dicho en algún hospital, donde me acepten. No puede ser, aún no estoy preparado. Elenita debemos conversar. Ahora sí, yo también necesito que me llames urgente. ¡Elena! ¡Eleeeeenaaaaaaaaaaaa! La vida puede cambiar en cuestión de segundos. De un te desconozco Jorge a un estoy embarazada Jorgito.

Y si hablo con ella. Le planteo todas las posibilidades para que luego escoja. Elenita, amor mío, déjame que te explique bien lo que sé. Ojalá y Elenita sepa escucharme bien y sepa entender los tiempos. Tengo que llamarla. Cuántos minutos más puedo esperar, mientras más pase el tiempo, más difícil se hace las cosas. Puede que se empiece a formar en los minutos entre que yo sigo pensando y ella esta copiando su clase de álgebra lineal. Elenita esto es como una operación algebraica. Tenemos que despejar la variable x. Sí, mejor que no tenga nombre, no me quiero encariñar, por ahora que sea un Equis.

Elena tenemos que hablar. Necesito que me digas eso urgente que quieres hablar conmigo.

¡Riiiiiiing! Debe ser Elena...acabo la espera, es cuestión de contestar, decirle. Elena, Elenita, antes de que me digas algo, yo tengo que hablar contigo. Sabes lo nuestro se ha ido yendo de a poco y creo que lo mejor es dejarlo así, para bien de los dos. No te preocupes yo ahorita prefiero no hablar más sobre esto. En otra oportunidad hablaremos mejor. Descuida yo te voy a llamar, pero necesito un tiempo de verdad. No me siento bien con todo esto, espero lo sepas entender.

¡Riiiiing! ... mejor contesto.

21 de abril de 2010

Cursi

Te amo en voz baja, cuida que no me escuche tu papá, no vaya a ser que te siga diciendo que soy un bueno para nada y que arruinarías tu futuro de quedarte conmigo. Te amo de a poquitos, para seguir siendo del agrado de tu madre, y nos cubra las espaldas cuando tus hermanos comienzan a sospechar, aunque al menor ya me lo estoy ganando por ese videojuego que siempre le dejo ganar. Te amo a la distancia, abusando de la tecnología, para sentirte un poquito más cerca, para robarte cada vez más horas de las madrugadas. Te amo en las estrellas que te extrañan, en la brisa que lleva tu olor, en la lluvia que me cuenta los segundos que me faltas, en las líneas del tiempo que curvan mi agonía. Te amaré por siempre, me escuchas bebe, te amo corazoncito, mi amorcito, te amo osita, bebe,…Alo…. Alo … Alooo, ya te dormiste?... Carajo!.

14 de abril de 2010

Fotografía

Cruzabas la Plaza cuando te descubrí. Yo acababa de perder el vuelo y sólo atine regresar a la Plaza central con mis maletas a pasar la tarde. Ya había cancelado la cuenta del hotel y mi nuevo vuelo era a las 9 de la noche. La tarde se encontraba entre 1 y 2 de la tarde y en el cielo de esa ciudad no paraban de bailar las nubes. Me senté en una banca en el centro y saque mi viejo libro de Borges, estaba leyendo El Inmortal cuando divise en pleno girar del viento tu presencia. Jugabas con tu inocencia mientras cantabas alguna canción que no pude decifrar. Intentaba retener mi lectura, pero luego descubrí tu mirada fija que me buscaba mientras ibas avanzando totalmente risueña y cargando esa belleza provinciana que te da la ingenuidad. Sólo atine a devolverte una sonrisa mientras te perdías entre la gente, mientras el fervor religioso nos iba haciendo coro de fondo y un santo en un altar visualizaba nuestro compartir de sonrisas lejanas. Yo sentado en una banca y tu caminado alrededor de la plaza 3 veces seguidas y sonriéndome 33 veces. Fue gracioso encontrarte antes de terminar las 33 sonrisas, mirando una fotos mientras un gordo te describía la rapidez y lo bonito que le saldría tomártela. Y aceptaste y me sonreíste una vez más y posaste frente a la estatua del héroe de aquella batalla de aquel lugar que te contaron alguna vez. Y el camarógrafo te tomaba y tus ojos me tomaban y la nubes bailaban en el cielo y un santo se paseaba en un altar y yo atinaba a sonreír y Borges pedía no pensar en la muerte para ser inmortal y la ciudad se detenía un breve momento y las campana de la catedral tocaban fuerte y las fotos te tomaban a ti y yo pasaba la página, los minutos lejanos a ti y tus costumbres se acercaban apenas timoratos mientras las mías iban descubriendo aquel momento encantador de minutos compartidos en una bella fotografía que posabas para la nubes bailarinas, el santo del altar, para mi en una tarde de esta ciudad tradicional a la que llegue como invitado ingrato, pero termine compartiendo contigo. Con nuestra lejanía y nuestra sonrisa de puente para expresar ese encanto que nos permitía una tarde de viento travieso.

12 de abril de 2010

Mientras pueda

Quiero aprovechar para decir esto, ahora que aun tengo algo de tiempo. Me falta un curso para terminar la universidad y no sé nada de economía. La gente que me quiere podrá alegar a mi historial de calificaciones, a los elogios desfasados de mis maestros, a mi prodigiosa memoria, pero no nos engañemos, ya paso el examen, y no me acuerdo de Solow ni de Marx. Podría culpar al sistema de enseñanza que nos lleva a memorizarlo todo un fin de semana antes de los parciales, que nos dicta las líneas en letras chiquitas para los papeles que se escurren en los bolsillos, que nos vuelve malabaristas para poder pasarle la 3 a la mujer de nuestros sueños y ganarnos algunos puntos con ella. O quizás podría ponerme sincero y recordar que solo yo tengo la culpa, que nunca me tomé las cosas en serio, y que fui a la universidad para conocer los tipos de cerveza que venden en la Av. Venezuela, que fui para jugar fulbito entre dos árboles chuecos en el parque de derecho, que fui para andar de enamoradizo, inventando excusas para acercarme a su piel, aunque ella me diga siempre “a eso no se viene a la universidad”.

No voy a ser mezquino y agradeceré a algunos pocos buenos profesores, que me enseñaron a rodar por la vida, que me cambiaron la dirección de la mirada, que me hicieron este cero a la izquierda que soy, que me enseñaron lo que se llama desigualdad, sacaron la pobreza de las estadísticas y la pusieron con toda su crudeza sobre mi carpeta, que me decían es “hora de actuar”, pero ella estaba tan bella junto a la ventana, bajo ese rayo de sol que la dibujaba con las palabras que salían de mi lapicero y encontraban refugio disfrazadas de mentiras, mientras el profesor dictaba la pregunta clave para el examen final, disculpe, ¿qué dijo?

Y sí, es que hay una serie de políticas que ayudan a aliviar la marginalidad, si aplicásemos este modelo, si confiáramos en esta teoría, todo sería tan simple, y sería el mejor economista de todos, y no estaría haciendo el trabajo de un contador, y sí, esa es la clave, la teoría esa…, ese modelo de…, este…, no te acuerdas, las pastillas milagrosas, esas pues, ahora me gustaría recordar cómo se llamaban.

3 de abril de 2010

Mi Coartada

- …te busqué por que quizás han llegado a tus oídos algunas cosas de las que soy culpable, nunca quise hacerte daño, la pase muy mal y comencé a tener ese problema de nuevo, te acuerdas, cuando no podía diferenciar si las cosas las había hecho o las había soñado, algunas veces olvidaba pagar facturas, otra veces les inventaba anécdotas a los amigos, eran tan reales mis recuerdos y tan borroso mi ayer, que a veces exigía cumplir promesas que nunca me hicieron.

Desde la última vez que nos vimos, han pasado muchas cosas, debo reconocer que me fui con vergüenza de tu lado y quizás por eso no te busque cuando más me hacías falta. Las peleas en la casa se hicieron insoportables, problemas en el trabajo, y bueno mi vida sentimental termino contigo. Como ya sabes mi puerta de escape más fácil lleva etiqueta negra y cubitos de hielo, con todos estos ingredientes combinados pase de ser el borracho terco y dormilón que conocías, ha ser uno más de esos borrachos oradores que siempre van a arrepentirse de lo que su lengua ha dejado escapar la noche anterior. Muchos amigos que no has conocido me despertaban al medio día siguiente interrogándome por tu nombre y con una hoja de papel llena de mis garabatos, nunca fui indiscreto ni soberbio por haberte tenido entre mis brazos, pero ebrio parece que contaba algunas historias, a veces utópicas.

Las noches siguieron como una sola, unidas por mi capacidad de dormir mucho y hacer poco, las historias se cruzaban, medias verdades, mentiras de circunstancia, en mi memoria eran tan ciertas, como el viaje que hice a los 10 años, o como el primer beso que nos dimos. Hasta que una noche desafortunada y sin luna, ese primo tuyo que nunca conocí, llego a una de mis sesiones de oratoria, grabo mi escena en su celular, te mostro mi pequeño teatro y explotaste contra mí. Lo siento mucho, sé que esto no te basta, y hace mucho que quieres hablar, si tienes algo que decirme este es tu tiempo, aquí termina mi coartada. Nunca quise hacerte daño, desde la primera vez que nos presentaron en la fiesta de tu hermana, cuando bailamos toda la noche y no podíamos dejar de mirarnos, nunca quise hacerte daño, siempre guarde el mejor recuerdo de nuestra relación, yo...

- Nunca pensé que me saldrías con esto, solo te había visto esa noche, nosotros no fuimos ni amigos.

26 de marzo de 2010

Autoayuda

Bien, todos quieren que lea libros de autoayuda, que salga adelante, como si eso fuera necesario, no lo es para mí claro, yo vi la verdad que ellos no ven, quieren que regrese a la oficina, hasta me ofrecen mejores cosas, medallas de oro, silla giratoria, oficina con ventanas… pamplinas, no necesito sus horarios de esclavitud, ya lo viví, no es lo mío, trabajé en muchos lados, en atención al cliente, del otro lado del mostrador, hasta tuve el trabajo de moda por aquellos años, con traje y buen sueldo. Luego pase a una oficina, con aire acondicionado y refrigerios de una hora… también estudiaba, me faltaba un curso, creo que era economía, o algo con cifras manejables, dependía del humor del expositor, algunas veces lo bueno era malo y lo malo era bueno, cada uno tenía un argumento más fuerte que el otro, en vez de cautivarme el debate, tire la toalla y preferí vivir en la incertidumbre.

Y sí, leía bastante, pero no esas basuras de autoayuda, ni secretos, ni sonríe hoy que mueres mañana, menos esas cosa de la vaca, el queso, la sopa para el alma, y el queso contraataca. Leía buenos libros algún día los deje, nunca supe que paso con ellos, ni quien se los quedo, solo cogí una maleta cuando me fui, y nunca renuncie en la oficina, nunca me presente en la universidad, sería curioso descubrir que el profesor me aprobó en el último curso, decían que era tan fácil… nunca me despedí de mi novia, ahora no sé cómo me encontraron, alguien me reconoció solo que estaba más flaco, cambiaba almuerzos por bebidas, cenas por bebidas y desayunos por bebidas, la cosas son simples, y yo logré descubrirlo, para que levantarse todas las mañanas, para que aprender nuevos manuales de sumisión, eso está bien para ustedes, pero bueno, yo pude ver más allá, cuando el mundo se me vino encima, cuando ella murió, nunca busque refugio en sus hombros, ni visite sicólogos, comencé a beber, las horas pasaban más rápido, los días eran más ligeros, la vida se hizo fácil de nuevo, pronto me olvide de todos, como empezaron a oponerse a mi “terapia” me fui de todos, no sé cómo me encontraron, ahora dicen que debo leer a este tipo de apellido oriental, que debo volver al camino, que debo pararme frente a ustedes decirles que me llamo Giancarlo Távara y soy alcohólico desde hace 10 años.