29 de diciembre de 2008

Ojala

A Cris
A su padre


Ojala
y no tenga espacio para pensar en que después vendrán tiempos difíciles, ojala...
y me olvide que mañana sigue de nuevo la nostalgia, ojala...
me distraiga con el saludo de algún cercano y luego...ojala
no haya tantos quejido que retratar, ojala la pena no rote como luna a través de uno, ojala...
mañana sea mejor el día y no se aceleren los latidos, la impotencia, ojala...
tengas un mayor alivio y me permitas creer que te ayude en ello,
ojala todo mejore, ojala todo se solucione...se calle, se acabe, termine...ojala...
te mire y te redescubra y tu no me mires y me desnudes, ojala...
andemos sin armas, sin medias palabras, sin frialdad, con sinceridad y mucha confianza, ojala...
se calmen las cosas y tu me cuentes que en algún momento cuando no buscábamos "ojalas" yo iba de tu mano buscando mas bien la felicidad.

28 de diciembre de 2008

Salto

Hay una idea que me esta rondando desde hace algunas horas, después de tanto haber escuchado ese disco y releer mis propios apuntes sobre algunos libros viejos y olvidados. Hay una tentativa que se muestra y se oculta en el ondear de la cortina, que entreabre mi ventana, que con el viento dice “es hora de saltar”. Ya estoy harto de tanto trajín, de reducciones de personal, de mujeres que se van, de divorcios a plazos, de ni poder siquiera definir la felicidad. Estoy harto de la desesperanza, de los tiempos peores que vendrán, de la resignación en las barbas de los filósofos, del siquiatra y sus pastillas, del sueño y su vaivén. Estoy cansado de la hipoteca, de llegar a las metas, de salir temprano para trabajar. Cuanta falta de creatividad, de brillo, de espontaneidad, que mezquina la vida del adulto, nunca hubiese salido de la universidad. Maldita sea esa ventana y el sillón que esta frente a ella; la noche tan callada que podría saltar ahora sin menor respuesta, que no llegaría el fiscal hasta muy en la mañana, que si alguien se acuerda de mi seria novedad. Creo que sí, que no llegare jamás a nada, que nadie lo hará, que este punto final pesará igual que en 40 años, que si no salto ahora será un pulmón o un tranvía el que se ocupe de mi. Ahora, ¿qué hago?, el ruido del cristal al romperse debe de haber despertado a algunos vecinos, ahora cómo se los voy a explicar, quién podrá creer que quise saltar desde un primer piso.

27 de diciembre de 2008

Tránsito

Esta noche de verano, y más aún, de sábado, es novedosa porque se oscurece en casa, por la moderación, por la falta de humo, por el disfraz de abstemio. Esta noche pasa molesta por el calor de las paredes, por el baño de luna soberbia, por su desvío, por el olor a fruta que no gusta nada.

Huyendo de la estupidez veo otra película de Kubrick, aplaudo el talento gesticular de Jack Nicholson, me dejo seducir por la locura. Quiero leer a Ribeyro toda la noche (aunque también quiera quitarme sus marcas), vestirme y salir sin destino ni retorno, borrarme los 2 apellidos, dejarlos a ellos con sus crímenes. Batallo con un disco rayado en busca de la canción de la semana, pienso en la mujer que perdí, en la que estoy perdiendo sin haber tenido, reflexiono de mis nuevos amigos, de sus viejas penas, me aburro de mi recién estrenado puesto, me ahorco con la corbata de las cajas preferenciales, le reclamo a mi nueva rutina su falta de luz, sueño con París, transmuto algunos aforismos, hace mucho calor para fumar. Pienso en todo, no hago nada, ¿una noche perdida más?, eso lo decide el lector.

19 de diciembre de 2008

Aforismos

“Aforismo: píldora de sabiduría barata al alcance de cualquier idiota.” Y así que suelto estas pequeñas reflexiones, injurias, disparates, tonteras, Nicks para el Messenger, productos del ocio, delirios, sueños y pesimismos. Con mucho de mis autores de cabecera, demasiado de Sabina (como siempre), algo de filosofía que siempre se quiso realizar, algunos miedos, otros delirios, un poco de ansiedad y un enigmático lado social que recien se abre paso entre tanta desfachatez por parte de los que le sobra.

1.- Dios y el Amor son dos certezas improbables.
2.- Si Borges murió sin su Beatriz, quién soy yo para tentar al destino.
3.- Cuando depende de la humanidad soy un total pesimista.
4.- Yo puedo dejar el alcohol cuando quiera, palabra de borracho.
5.- En lo que trata de política, siempre fui un cero a la izquierda.
6.- No hay mejor musa que la que se va.
7.- La economía es quizás la ciencia más humana, mientras más se desarrolla menos se entiende, más se complica y se pone a punto de colapsar.
8.- Sólo hay una cosa de la que me arrepiento, no tener nada más de que hacerlo.
9.- Karl Marx debió de seleccionar mejor a sus lectores.
10.- Adam Smith, también.
11.- Felizmente Vallejo fue un hombre tan triste.
12.- Con Cortazar no se puede estar seguro de nada, mucho menos de los finales.
13.- Lo único temible respecto al llanto, es el no poder detenerse.
14.- Para Schopenhauer la felicidad era inalcanzable. Para mi, Schopenhauer era un genio.
15.- Aun no he escrito mi mejor Aforismo (eso espero).

13 de diciembre de 2008

Ay Jimena

Ay Jimena, que tenemos mucho de que hablar, ahora más que antes, pues ya te ando extrañando demasiado. Que tenemos que inventarnos una huida, un destierro a las utopías del desierto, balsas de papel en un parque, dos o tres botellas más. Ay Jimena, que tenemos que vernos, no me ha bastado tu última despedida, ni el final de la vía, ni el desconsuelo del corazón. Ay Jimena, que te he echado de menos, que te quiero volver a soñar, que quizás no sea tan malo intentarlo, aunque no se crean las mentiras y la suerte sea esquiva a los demás. Ay Jimena, déjame que te cuente de ese cuadernillo a la espera de tu inspiración, de algunos versos que se te caigan cuando amanezca, de pactar citas no tan ciegas contigo.

Ay Jimena, que llevo la lengua afilada, con su esfuerzo a flor de piel, con el alma en los zapatos; creando mitología sobre tus amores de antaño, sobre tu actual partenaire, sobre el neceser de tus pasos. Ay Jimena que ando dedicándote noches perdidas, de falsa bohemia, de llegada pronta y alocada, que cumples de consuelo entre transacciones bancarias, entre los putos de Wall Street, entre su abuso de poder, entre los intereses criminales, la tensión de un cheque asesino, las miradas distorsionadas del supervisor, la evaluación tardía de los reprobados. Ay Jimena, déjame servirme de ti para esto, revive cenizas, llévame a pasear, dedícame un suspiro, un salud, un nos volveremos a encontrar. Ay Jimena, que tenemos muchas cosas de que hablar.

10 de diciembre de 2008

Crónica Ricardopalmeana

Suéltense estas líneas Ricardopalmeanas, más por la feria que por la Tradición, o quizás por el lujo de naufragar entre estantes con 30% de descuento, con algunos daños menores, y a leer por leer. Es que uno vive así, de libro en libro, aunque del mismo autor, de canción en canción, aunque también de Sabina. Señora, me llevo este Borges, y también ese Ribeyro, súmele esta agenda y algo para recitar, cárgalos a mi cuenta del Scotiabank, también Vargas Llosa, como no Neruda, Cortazar, Saramago, y… su tarjeta no tiene fondos Señor.

Cuanto polvo bien hecho, cuanto plástico que insulta, cuanto ver que no he visto, miopías de pasado mañana. Un cigarrillo suelto que salta del bolsillo, cuidado mocoso que me manchas los libros. ¿Lectura veloz?, y qué hago el fin de semana, ¿separador de paginas?, y qué hago con los boletos. ¿Sigue sin fondos la tarjeta?, mira que me pagan el viernes.

Aquí estas “No me Esperen en Abril”, espérame y nos tomamos un café; sabes, ando algo corto de efectivo. También Obra Poética de Fulano, de Sultano y, como no, de Vallejo, aléjate de mí que ya me has hecho mucho daño, Versos a la Luna, Rimas del Desterrado, Por aquí gime una herida, Cuanto cuesta haber soñado. Finalmente compro una excusa para no dejar de soñar, mi Sabina, tan Bob Dylan, con su agenda tan manjar. Mucha, mucha poesía, y tú, que no te dejas alcanzar.

7 de diciembre de 2008

Malas Compañias

A Cristina para pagar una deuda

Debo a las malas compañías el que me anden botando de todos lados, de las aulas, de las bóvedas y hasta de las salas en fiesta. Debo también a ellos un escape de la madrugada, un refugio en todas las playas, dormir en el asiento trasero de un auto desconocido, beber sin educación, matarnos de risa. Por allí rogaban, que no nos vayamos a extraviar, que lo que se formó en un mes pase de los calendarios, que si esta vez fue un cumpleaños mañana será el deseo de volvernos a encontrar.

El mar es un milagro, que baila mucho mejor de madrugada, su brisa es un guiño de melancolía cuando el sol nos gana y quieren que sigamos igual. El mar es el mismo, inconmensurable, insospechado, que siempre me ha echado de menos, que recibe a mis malas compañías, que las conoce, que les presta su orilla para celebrar, para cantar desafinado cuando ya el cielo ha cambiado de color.

Incluso ahora les debo, su epidemia de tristezas, ese salud entrecortado, de mujeres que se fueron, de los hombres que te hicieron mal, de Ey Marcos!, échame una mano, tú si eres mi hermano, de una excepción el domingo y mi Alianza no va bajar. Faltaron las mañanitas, sobro danza sin sentido, a seguir de frente que aun quedan botellas, que si no hay vasos no hay problema, que si no hay consuelo nos lo inventamos, y si nos botan también de aquí, seguimos avanzando.

27 de noviembre de 2008

Quizás

Maldita la noche en que el tiempo te dio un espacio para pensar que todo lo que decías, quizás, digamos quizás estaban equivocadas. Maldita la noche en que la almohada que aprisionabas te iba quitando la sonrisa que me regalabas, porque quizás, puede que quizás, no andabas en lo correcto. Maldita la noche en que estabas en cama dando vueltas por todos lados intentando encontrar el sueño, ya que las cosas no te convencían, porque quizás, no sé si quizás, no debieron haber sido dichas. Maldita la noche en que te despedías con la certeza de que me mirabas con otros ojos, porque quizás, tú dirás si quizás, nunca habías dejado de hacerlo, Por ello maldita la noche en que...digamos que quizás no estuve para evitarlo, aunque bendita la noche en que te tiré el penúltimo piropo y quizás, que mierda quizás tú decidiste jugartela a la suerte.

25 de noviembre de 2008

Por lo menos, es distinto

No es igual un insomnio antes que después de ti, no es igual un tal vez a un ya no. No es igual andar por ahí con algo breve que recordar, cuando en tu mirada habían otras intenciones, cuando lo inalcanzable no lo fue tanto. Es distinta la adicción al olvido cuando hay pruebas de un pasado, no tan remoto, pero igual de ruin; es disímil cuando en el exceso de un sábado se brinda enfurecido por la que se fue, porque, por lo menos, alguna vez estuvo. Es más dulce sentir que te he fallado, que compartimos cinco minutos, que aun me queda la miel en los labios. Que no fracasé en el pasado, que ahora lo he vuelto a hacer, que las puertas del paraíso se abrieron, que el tiempo no fue demasiado. Tiene un sabor distinto, agridulce, extraño, de melancolía resignada, de adioses avisados, de irme poco a poco acostumbrando, de que mucho me has heredado, de que, por lo menos, espero haberte dejado algo. Varía en ciertos aspectos, en nimiedades, en reflejos de autodefensa, en que ahora hay fotos que recortar, cartas para leer, caricias que olvidar. Es, quizás, más difícil ahora rellenar lo espacios sin ti, mudar de corazón, no empezar de cero. Por lo menos, es distinto, es más sensato pasar ya de todo, ahora que el día que me quieras fue ayer.

23 de noviembre de 2008

Expiación de Abriles

La verdad, yo siempre fui un caballero, tanto en la víspera como en los dos finales, no necesitamos pretexto para empezar el amor, pero sí para terminarlo. Ahora que tú vas tan preocupada, creo que eso es independiente de cada uno, la verdad yo lo veo desde mi humilde perspectiva, con un optimismo inusitado y muchas ganas de que no hayan daños a largo plazo, además lo nuestro siempre fue la nostalgia, no creo que vaya a cambiar en algo.

Sí, te extraño. Sí, me dueles, para que negarlo, eso es hidalguía, y permíteme también romper nuestro voto de silencio, irme a ahogar mis penas con un amigo, dame ese lujo, total ya me lo tomé. Además tú también confiaste en una amiga, que seguro querrá hablar conmigo; al final, es tu amiga, que le puedo decir, la verdad no por supuesto.

También que cuando un tipejo como yo basa su relación y su enamoramiento más en el verbo que en la acción, es muy fácil encontrarte entre mis hojas, es frecuente prenderle un cigarrillo a tu recuerdo, correr por tus rincones, caerse en tus negativas. Cuando uno fue tan torpe de recitarte todo el repertorio de su día a día, no hay nota que se le escape, ni rima que no conspire contra la autoestima de un malamor acostumbrado.

Punto final por que se me acaba el espacio, mas no la melaconlía, se me acaba el vaso pero aun queda mucho en la botella, me llevo mis recuerdos entre sorbos de café, entre los planes que nunca hicimos. Quiero volver a enamorarme en medias horas, saltearme por un año el mes de Abril, aprender a vivir sintigo, engañarme con que hay un día en que no vengas hacia mí.

22 de noviembre de 2008

Carta

Cómo están, como van los saludos de costado, las caminatas a ningún lado, las sonrisas a los cercanos y las risas a los ajenos, cómo van con los sueños, cómo superan las pesadillas, en dónde dejan a las menciones y que tan buen acompañante es el viento, yo por aquí sonrío con las manos en los bolsillos y la torpeza de acompañante, de vez en cuando tiemblo, pero como culpable pongo al frío y cuando sudan mis manos a la incertidumbre de respuesta, aún así, doy pasos en la calle mientras pateo piedras en el camino y de vez en cuando, cuando imagino, cierro lo ojos para estar más tranquilo, a veces corro, cuando las cosas no merecen ser vistas así las paso rápido y no me entretengo queriendo describirlas, no soy poeta pero me encanta cuando escribo, cuando le pongo el sentido a lo expresado en mis momentos en los que siento que me inspiro. Es por eso amigos que les dedico unas cuantas líneas, para que vean que no me olvido, de los recuerdos que son motivos de miradas a lo distante y de sonrisas a los reflejos y aún así me despido para salir de esta armonía y dejarlos en compañía de los recuerdos de un amigo.

21 de noviembre de 2008

Maldita Noche

A ella, por la obviedad

Maldita la noche cuando me duelen tus besos, cuando se escapan las interpretaciones y el sentido de los porqués, maldita la madrugada llena de alcohol, humo y condena, malditos los recuerdos que suelen colarse entre las luces de la vía. Maldita esa compañera de trabajo que se ríe como tú, y maldita las ganas de no dejarte ir. Maldito ese sueño de un imposible muy parecido al amor, malditas las confusiones y la desespera, maldita, otra vez, la noche en que pensaste de más, en que perdía créditos por las estrellas que te sobraban, malditas las caricias que se cansan sin tu espalda, malditos los rincones de primeros pasos y trotes poco cansados. Maldita esa mentira fantástica del te quiero, maldita la cartelera que solo hablaba de ti, maldito yo que siempre fui un caballero y no intente salvarme un poco el pellejo, maldita la distancia y la mucha espera, maldito el olvido que necesita maquillarse, el romance que se muestra como es, las excusas de un tal vez, de un perdón, de mejor ya no. Maldita ciudad gris, pandémica de melancolía, triste en esencia y con daños a terceros, maldito malecón, malditas las olas. Maldita, maldita la noche que es la única fiel, maldita porque una mujer puede abandonarte pero nunca la noche.

18 de noviembre de 2008

Confusión y des-espera

Cualquier parecido con la realidad
quiere decir que fallé en el intento

Digo yo, que si me hubiese esperado, la dramaturgia habría tenido fin, y el ensayo hubiese sido acción. Digo que si no hubieras salido tan rápido, yo hubiese llegado menos tarde, que si llegaba más temprano tú te hubieras ido más despacio, que debiste dejarme una seña, un recado para Sherlock Holmes, un rastro de olor, de cabello, o al menos tus labios.

Yo pienso que de estar tan confundida tal vez a mí se me saltaron algunas cartas de la baraja, de esas que tanto y tanto me decían como usar, que a las finales, en tu confusión también, viniste un día a pedir explicaciones y yo tembloroso no deje de hablar.

Sospecho que así debió ser, y eso que no me gusta recurrir a salidas tan fáciles como la anterior, pero así debió ser, perdí una hora más en la esquina roja, gane otro almuerzo nostálgico en Larcomar, una noche de insomnio y clonazepan, cien mentiras de esas que llaman versos, pétalos de sal, orillas de chimenea.

Yo no sé que pasará, nunca sé. Si tú estás confundida imagina yo, si nos junta Dios o el metiche destino dará igual, y si no se da... buenas noches y hasta luego.

15 de noviembre de 2008

Una Extraviada Sensación

Será la luz de mi ventana, o el desorden de mi cama, lo que me empuja a escribir, será la melodía de una canción vieja o el temblor de las manos, lo que motiva una líneas para este blog, será que el sol jode tanto que ni ganas de salir hay, aunque un sábado en casa no es bueno para salud, creo en todo caso que la gripe es el verdadero motivo por el que me encuentro aquí, con una líneas compartidas, sin ningún destinatario en especial, no va para un amor no correspondido, ni para los correspondidos, menos para los grandes autores, va para donde lleve la casualidad de esta lectura, para quien se pierda junto a una melodía, para vosotros que no tienen mucho que entender, porque no hay mucho que explicar, más que la condena privativa de una epidemia, de esas que vienen con el cambio de los climas y se pierden con el encierro entre pastillas, no es más que una excusa del silencio prolongado, para recordar que aún se escribe, aunque no haya mucha virtud en estas líneas, mas que el empuje de una sensación extraviada, de un juego de nostalgias, la virtud que se escapa y un sueño que amenaza con bochorno interno por tiempos nuevos, será quizás una extraviada sensación.

Magdalena

Tenía la excusa para verte, llevabas el vestido corto, la vergüenza olvidada y la sonrisa casi escasa, eras la mujer de mis sueños, mejor dicho de mis insomnios, con los que me perdía. Yo te vi un poco distante, andabas mirando de costado, conversando con el de al lado, te juro que traje lo que pedías y como siempre te prometo la alcoba, la almohada, no me pidas el cielo, la luna, tu sabes siempre quise ser terrenal, más de lo que querías, quizás más de lo que aceptabas, pero me encantaba buscarte en el espacio donde seas libre y grites, donde no se te exigía compostura ni me pidas mucha ternura, tú sabes algo de eso que le llamas, como es...claro que lo digo, lo malo es que no lo escuchas igual y no quiero romper el encanto, digo la magia, el esfuerzo o la buena intención como a veces dices tú, en todo caso ya estoy aquí y tu ya estas allá ignorandome inicialmente, como para vengarte y tu sabes yo lo acepto, no pienso reclamarte algo que no quiero me exigas luego, cuestión de comodidad, de realidad, es para convencerme y convencerte de que vamos por el camino que me ofreciste la primera vez que te desnude, en todo caso, si me distraigo ya habrá algún extraño como el que esta a tu costado que me devuelva a la primera cita donde yo te diga, estee...claro que lo digo, pero tu ya lo sabes.