4 de enero de 2014

Mierda



Este mundo esta tan hecho de mierda, que no nos podemos imaginar los delitos que han cometido nuestros vecinos, las transgresiones que han hecho nuestros padres, y los secretos que esconden nuestros amantes. Basta con mirarse uno mismo para encontrar todos esos actos horrendos que nunca nos atreveremos a confesar. Políticos, médicos, asesinos, militares, religiosos y quinceañeras, todos aportamos un poco más de mierda al presente, hacemos daños y somos egoístas, atropellamos al prójimo por avanzar así sea un solo centímetro, jugamos con el alma y los corazones de nuestros hermanos, nos engañamos y olvidamos nuestras acciones porque nadie podría vivir con tanta culpa. 

Llenamos la pantalla de poesía, flores y colores, para cubrir la hediondez que llevamos por dentro, crímenes, odio, envidia y rencor. El peor se aprovecha del malo, y al menor descuido somos víctimas de cualquiera, sin excusa suficiente y sin demasiada razón. Las heces nos han cubierto y forman parte de nuestra alma y de la sociedad, juzga mal y acertarás, prepárate para lo peor, y no confíes nunca en mí. 

Y en esta tierra perdida, en esta ciudad que apesta y se cae a pedazos, nace tu amor como una flor rebelde, que brilla más entre las sombras de tanto odio y crece ingenua y frágil retando a la oscuridad. Y en esta tierra sin dios, sigue creciendo, la flor que estas cultivando, para mí, para mí, para mí.

2 de enero de 2014

Friendzone




No te preocupes, nada va a cambiar en lo más mínimo, tú seguirás siendo mi amiga y yo seguiré soñándote en voz baja para que nadie se entere. No temas, jamás te incomodaré con alguna indirecta, ni tratare de aprovecharme de tu descuido. Solo dos cosas impedirán que se rompa este falso equilibrio: mi cobardía y tu buen gusto. 

Ni te darás cuenta de lo que se esconde tras cada beso en la mejilla o en la sombra de todos mis abrazos temblorosos. Sigue contando conmigo para todo lo que quieras, para narrarme tus amores imposibles y para ayudarte a reparar el corazón que otros andan pisoteando. 

De alguna forma, me he acostumbrado al delicioso tormento de respirar tan cerca tu boca sin besarla, de desearte sin tocarte, de amarte sin nombrarte, y recibir con el pecho abierto cada estocada que das cuando me llamas amigo.  

14 de diciembre de 2013

El Mariachi



El mariachi guarda una pena que le afina la voz, respira hondo y acomoda los latidos de su corazón al ritmo que le exige cada canción. Tú lo puedes ver caminar bajo el sol como uno más, de noche se pone su traje y recurre a sus recuerdos para ganarse el pan. Después de todo, él no es lo más importante de la velada, él es tan solo un instrumento que te ayuda a sentir, a través de sus palabras, las formas del mal amor y el inalcanzable olvido.

El mariachi tiene un repertorio muy corto y bastante repetido, ya no sabe si es su vida o es ficción lo que canta, si el día que ella se fue escribió “Que te vaya bonito”, o si es que tras la primera noche juntos nació la letra de “Amanecí en tus brazos”. El canta igual en una boda como en una fiesta de cumpleaños, recita las líneas y contiene las lágrimas, ya sea en casa o en una sala de recepciones, y la soledad lo acompaña aunque este rodeado de gente.

El mariachi sabe que tiene una pena, pero no sabe qué pena es, si es suya o heredada, si fue tan grave o sólo exagerada. Al final no encuentra soluciones posibles a su interminable rutina, no quiere perderse más en el laberinto de trompetas y guitarras mexicanas. Todos los días son iguales, pero este será el final; recita el estribillo de “En el último trago” como si la estuviera inventando, haciéndole un salud a la nada con la copa repleta de tequila y cianuro.    

10 de diciembre de 2013

Nosotros, los mismos



Lo curioso es que tú y yo seguimos siendo los mismos, con los mismos vicios y las mismas debilidades. Seguimos durmiendo del mismo lado de la cama y seguimos llamando a las cosas por los mismos nombres que antes. Escuchamos la misma música y repetimos los mismos pasos de baile, seguimos irritándonos por los mismos crímenes y riéndonos de las mismas ocurrencias que solemos encontrarnos en la calle. 

Tan solo hemos acomodado nuestras variables a la nueva mano que nos dio el destino, ajustamos nuestros relojes a otros husos horarios, le sonreímos a otros rostros y nos resguardamos bajo otras sombras. Aprendimos a besar otros labios y a soñar con otro futuro, parecido al anterior, pero con otras siluetas en el horizonte.

Y, probablemente, cada noche seguimos la misma ruta de siempre, observamos la misma luna, con la misma nostalgia y diferentes compañías.

3 de diciembre de 2013

Promesas incumplidas

Yo sé que me pierdo en las promesas, que la sonrisa es un compartir momentáneo y tu mirada apoyada en la mía sera mimada mientras dure la melodía. Yo sé que mejora el discurso con dos hielos flotando en este vaso y que es un deleite dejar caer los dedos por tu espalda. Entiendo que no nos conviene boletos de ida y vuelta, esto implica que quizás es mejor volver a prometer una despedida o ir mejorado eso de ir dejándonos cada vez que nos gana el raciocinio.

Sabes que nuestro baile es mejor entre bares, que tus manos viajan más a gusto cuando nadie nos busca las miradas y que las promesas tienen la eternidad que les da la noche, los vasos, el olvido. Es mejor saber que nos sabemos mentir y que en nuestros ojos está el convencimiento de que quizás, en otra oportunidad, cuando nadie nos vea y tengamos menos contratiempos, podremos satisfacer algunas de nuestras promesas incumplidas.

29 de noviembre de 2013

Cosas Sueltas

Cosas sueltas por ahí te encuentras y ellas a mí también, un poco desordenado, como en marcha automática, entre la vigilia y el sueño, entre la duda y la ignorancia. Puede que ni tú lo sepas o que yo aún no lo entienda, el amor está tan sobrevalorado en occidente, todo estará mejor cuando aprenda a sobrevivir conmigo.

Al final nuestros caminos son las líneas paralelas que se cruzan, el efecto secundario y la mínima probabilidad astronómica, catastrófica, que destruye el pasado y enciende el futuro. Ya no vamos a crearlo, ni intentarlo, ni esperar a que aparezca, por debajo de las sabanas, una excusa que asesine todas las dudas y miedos con proyectiles de juguete.

Y entre todo está el viento de ayer, la ausencia y los desechos de una noche larga que no quiere amanecer en la ventana de donde ya has volado, en las noticias que ya no llegan, en los recuerdos que no compartes y en las soledades que no se acompañaran jamás.  

4 de noviembre de 2013

Alfarera


En un rincón de tu taller descanso el sueño al que me has condenado. Incompleto y descartado, vuelvo de reojo la mirada sobre tus brazos que moldearán otra arcilla como antes la mía. En esta soledad con la que me has pagado, puedo recordar tus dedos tratando de transformar mi original figura en ese sueño que siempre quisiste para ti, en esa tarde del mañana donde por fin estarías contenta con el producto tantas noches esbozado.  

Me sobra tiempo para recordar como ejercías tiernamente tu labor día tras día, como tus dedos forjaban lo que tu mente había visualizado, inclusive como astutamente me hiciste creer que era yo quien controlaba el proceso, haciéndome olvidar que sólo era una pieza de barro entre tus manos.
 
Aquí estoy junto a otros descartados, mudos y sin vida, iluminados brevemente por tu recuerdo, abandonados a nuestra suerte, tan vacíos de ti, tan llenos de nada. Recordando el procedimiento que emprendiste conmigo, algunas veces con más cariño que otras, pero siempre nostálgico de tu arte, de tu sabor en las cosas, de ese lento y errado proceso que no supimos terminar, porque al final, el fracaso es de ambos, del barro y de la alfarera.