24 de julio de 2012

Vivir con la duda

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Tú lo sabes, las mujeres siempre saben. Has notado como te miro, como tambaleo cuando me coges del brazo, como tartamudeo cuando intento regalarte un piropo que nunca entrego. Tú lo sabes, de eso no hay duda, yo soy el que las tiene. Puedo pensar que lo sabes y me correspondes, o que lo sabes y te incomoda, o que lo sabes y no sabes que hacer al respecto. Puedo pensar que hay algo más detrás de tu sonrisa, o que tus ojos solo buscan amistad en mis ojos; yo puedo tejer historias detrás de tus acciones, llenar de excusas favorables o contrarias que expliquen porque me elegiste para bailar esta canción contigo, ¿es algún mensaje para mí?, ¿es algún mensaje para tu ex novio que nos mira fijamente?

Yo puedo hacer ejercicios para ganar valor, practicar frente al espejo, escoger las palabras más infalibles del castellano, exponer mis armas y quedar a merced de tu respuesta, yo puedo soltar una declaratoria irrefutable, pero en el amor no gana el que más lo intenta, tu corazón no es un premio a la persistencia. Tú debes amarme antes de que yo intente convencerte, sino jamás serás mía, quiero que te entregues sin tener que argumentarlo.

Yo puedo imaginar un final feliz, o sentir la cachetada tras robarte un beso, puedo dudar, llevo años dudando, puedo decirte, puedo escribirte, puedo preguntarte: ¿alguna vez has querido tanto a alguien que prefieres vivir con la duda a vivir sin esa persona?

17 de julio de 2012

Sobre la dependencia de los mapas.

A ella le gustaba jugar con mis muñecos después de hacer el amor. Desnuda se sentaba al filo de la cama y escogía algunos de mis juguetes que estaban esparcidos por el escritorio como cadáveres de una batalla perdida, entre mis libros, mapas, planos y fotos de mis amigos. Sabia cuales eran mis favoritos, los combinaba con los mapas que uso con mayor frecuencia e inventaba historias secretas donde nunca ganaban los buenos.

Yo necesito los mapas para estar tranquilo, me es imposible imaginar que hay detrás de las paredes o al otro lado de la calle, no puedo ubicarme geográficamente, hasta necesito llevar el plano de mi casa u oficina para no caer en una crisis nerviosa. Nunca voy a un lugar sin un mapa de mi destino, y para poder estar en casa de mis amigos estos me hacen borradores de los planos de sus hogares en papeles sin escala y sin mucha firmeza.

A ella le gustaba jugar con mis muñecos después de hacer el amor, yo dormía mientras ella construía batallas con mis mapas y superhéroes de plástico. Nunca he querido justificar mis acciones, lo que hice estuvo mal y su respuesta estuvo a la altura. Si mi infidelidad fue maquinada, (una serie de actos supuestamente bien calculados), su venganza fue mejor. Su sonrisa brillaba mejor que nunca esa noche, sus besos eran fuertes y su amor fue intenso, porque sabía que sería la última vez que se permitiría amarme. Cuando se fue apagó las luces, dejó comida en el escritorio, y se llevo todos mis mapas, hasta el plano de mi casa. Su venganza fue robarse mi mundo, encerrarme en mi cuarto sin poder saber que hay detrás de las paredes, sin el plano que me diga dónde está la puerta hacia la calle, y sin saber que calle es.

7 de julio de 2012

M

Todos tenemos el derecho de irnos a la mierda una vez en la vida. Claro que no lo sabemos, porque el día a día nos exige inventar medallas para restregárselas en la cara a los extraños, que no saben ver, que no existen. Tenemos derecho a vivir un tiempo con esa libertad que es el fracaso, sin responsabilidades, porque cuando se ha caído no puede uno hacerse cargo de nada, sin excusas, sin justificaciones, porque la derrota es derrota bajo cualquier condición, sin compañía, porque la mierda no se le antoja a nadie, quebrado, porque en cada error se gastó hasta el precio de tu sombra en verano.


Hay muchas formas de irse a la mierda, quizás tu ya estuviste, y sabes de lo que hablo, no tienes ganas de regresar. Cuando estás en ese punto en que tu ridículo mundo, triste rutina o esa serie de luces y sombras que llamas vida, parece estancarse y caer, cuando no ingresas a la universidad por quinta vez, cuando el embarazo está científicamente comprobado, cuando inflas las estadísticas del desempleo, cuando no cubres el pago mínimo de tu tarjeta, cuando la receta del doctor no la paga tu seguro, estas en la mierda, aunque para otros no sea mierda, es tú mierda y tienes derecho a estar una vez con ella, de revolcarte y, si tienes fuerza, salir. Yo no te voy a dar esperanzas.

19 de junio de 2012

Tiempo, viento...tú

 Uno se distrae, se concentra en sus cosas. De nuevo los estudios y esa rutina que va marcando los días, ese camino que sin querer nos aleja o quizás queriendo querer. Y de nuevo, en el momento del silencio, o quizás en plena bullicio de esta lima caótica, en pleno acto natural de la rutina, te harás presente una vez más propiciando esos respiros del alma, respiros del tiempo. Tributos a tu gracia, tu sonrisa, a ese "mime" contigo, pequeños actos antes que nos calmaban el amor.  Y vuelven tus recuerdos, quizás ya no como viento huracanado que derrumba todo a su paso, sino más bien como brisa marina que saca trocitos de arcilla de los edificios abandonados, lento, de a poquitos, suave...





11 de mayo de 2012

La culpa

Tu mayor venganza fue mi culpa. Fue tan fácil asesinarte, que hasta sentí que te hacia bien, pero tu cuchillo era más grande que el mío. Yo te libere del sufrimiento, del frio, del hambre, de mí; y tu sonreías mientras te daba esa especie de eutanasia acelerada. Si por lo menos hubieras protestado, si me hubieras lanzado algún manotazo agónico mientras yo apretaba tu cuello; una cicatriz en el rostro seria menos dolorosa que el pedazo de alma que te llevaste en silencio.

Nunca subestimes el poder de la culpa, que me reclama la sonrisa y que roba el camino que debería seguir. No me dejes con la culpa que me hace sentir indigno de caminar, que busca excusas para cobrarse tu pena, como veneno administrado por gotero.

Quiero la culpa, la busco y la encuentro, le enseño mis sueños para que los devore en su infinita venganza, le marco mis puntos más débiles y recibo los golpes sin ganas de contestar. Me quedo con la culpa, aunque sea como morir contigo, es tu venganza y es mi forma de pedir perdón.

9 de mayo de 2012

Mi Vicio

Todos tenemos vicios, adicciones. Mi personalidad es adictiva, tengo muchos vicios. Mi vicio es carnal ver el objeto de deseo me genera la necesidad de tenerlo en mi cuarto y revolcarme en su aroma, en su sabor, devorando cada centímetro de su ser en bocados condenados, porque tengo un vicio prohibido y muy malo. En la calle lo ofrecen, hay de todo precio y dimensiones, algunas veces pruebo en rincones desconocidos, otras veces voy por referencias o por la maldita experiencia, que ya son años. El deseo me hace buscarte, pensarte, soñarte, buscando el espacio en mi rutina donde pueda satisfacer mi antojo y romper siempre la misma promesa de nunca más y esta es la última lo juro. He tratado muchas veces de huir, alejarme de tus llamas y reemplazarte con alternativas menos censurables, más hogareñas, pero un vicio es un vicio, y vuelvo a caer en tus garras, relamiéndome a escondidas tu sabor, intentando no darme cuenta de lo que hago.

Ayer intenté nuevamente dejarlo, pero el vicio se colaba en mis avenidas, ofreciéndose libremente en la calle, provocando a los transeúntes y colándose en mí retina. Las cuadras que camino hacia mi casa son una tortura, puedo verte, puedo olerte, puedo sentir tu sabor en mi boca con solo pasar a tu lado, ya no encuentro salida, porque un vicio es un vicio, y todos tenemos una adicción; no puedo ir contra la corriente, prefiero devorarte en el rincón más oscuro de la pollería, ahora si lo juro, mañana empiezo la dieta.

1 de mayo de 2012

A velocidad de tardón

Aún sentía el frío de la noche y las cobijas de la cama me protegían de ello. La noche no hacía sus últimos despidos y algunas horas de pelea con el sueño, me conducían a seguir sosteniendo la idea de mantener mis ojos cerrados. ¡No confíes en que despertarás! Alguna vez escuche aquello. No confíes en que te vas a levantar de la cama a la hora indicada, en el minuto preciso, no confíes en esos cinco minutos más de sueño. Yo estaba apenas en el comienzo de ello, podía ver desde mi ventana la luz de los faroles y los conos de neblina que se formaban ahí. Eran las 5:03 am. Un freno exagerado de algún conductor que en demasía de copas o en demasía de adrenalina, optaba por acelerar su vehículo, me había despertado de aquel sueño sin recuerdo alguno, ese estado de olvido que muchas veces deseamos quedarnos. ¿Conocen la rutina no? Las 5 am. avisan ya que te falta una hora para salir de la cama. Dicen que no hay nada mejor que saber que aún puedes seguir durmiendo. Yo siento el peso del cuerpo, deben de haberla sentido como cuando estas en el mar haciendo el muertito y el cuerpo cae ligeramente antes de salir a flote, una sensación de hundimiento, el cuerpo se hace pesado por la primera sensación de inseguridad, luego viene el silencio y sales a flote y solo miras la amplitud del cielo. Nubes que bailan con los vientos, ideas que te revolotean en la cabeza. En ese momento, estas solo, lo sabes y disfrutas de ello, pero llega un ajeno que chapotea o te golpea y te vuelve a la realidad del mundo compartido, de las metas incumplidas, las obligaciones mañaneras y las que se quedaron con el freno acelerado. Son las 5:10 a penas y aún no amanece. La cama se convierte en tu guarida durante esos minutos. Levantarse, calentar un poco para ir a la ducha. Saber que es lunes o todavía miércoles, ver como va llegando la mañana y un frío infernal te hace prometer que en 10 minutos te despertaras. Acá ya son las 5:12 el reloj ha decidido ir más lento. Muchas veces disfrute de esa sensación, cada minuto en el calor de la cama y con las promesas de despertar a tiempo, muchas veces fueron promesas incumplidas y terminaron en un corrida acelerada a dar un examen o para llegar al trabajo. Las 5:30 van acercándome más. A las 6:00 tendré que salir de acá, lo sé, no aguantará el reloj una tardanza más, se torna inevitable no abrazar a la almohada por última vez. Estiras el cuerpo, recoges el segundo heroico y sales de la cama. La mañana tiene un color extraño cuando sales de cama, opaco, grease, triste. Hace frío y los las 6:30, sigo mirando mi habitación moverse a la velocidad de una mañana, se acomoda mi ropa, mi corbata. El agua del baño se va preparando para mi llegada, mi cepillo ya tiene olor a menta. Todo se mueve, menos yo. Las primeras gotas en la ducha, son como las cachetadas que alguna vez te han tirado si es que andas algo desconcertado o mareado. Esas palmadas borrosas que te piden reaccionar. Cada gota fría te va despertando y alejando del calor inicial que tuviste en la cama. Te acuerdas la última vez que convidaste parte de tu cama, su calor y los movimientos que hacía mientras dormía. Son las 7:00 y ya te andas acomodando la cadena, digo la corbata, vas a velocidad de tardón y corres para no perder la costumbre. Son las 7:20 y tú estas sentado en el autobús compartiendo espacio y aire con los demás. Sientes un ligero acomodo, un recuerdo de tu mañana. Los ojos pierden de nuevo su firmeza y caes en un sueño interrumpido por cada paradero que se asemeja al tuyo. 8:20 llegas algo tarde como para no perder la costumbre. El Guardián te mira con la misma complicidad. Y te dice: Feliz día del trabajador. Le agradeces mientras sueltas una pequeña risa. Te das la vuelta. El día parece más bonito que de costumbre, es mejor caminar más lento, visitar a alguna vieja amiga  y tomarse algo en el camino del regreso. Total hoy no vas a trabajar.

25 de abril de 2012

Las piedritas

Caminar por acá es extraño, las piedritas del suelo hacen tambalear mis pasos, los dueños del edificio, nunca se animaron por un suelo firme y yo me tengo que acomodar. Sacar las piedritas del zapato, pisar bien si vengo algo de más en copas, llenarme de alcohol medicinal si caí de tanto probar que podía caminar solo estando mal...de tragos. Cuando me mude, me enamore del departamento, del lugar, pero en ningún momento me fije del suelo que había saliendo del edificio o no le di importancia. Mi hijo llena la casa de esas piedritas que él cree son especiales y diferentes. Algunas las he encontrado en mi cama, el baño, mis cajones, inclusive en el plato de comida. ¿Verdad que se ven bonitos? sustenta mi hijo, y yo caigo en la risa de un padre encantado. Tanto dilema con estas piedritas y en algún momento los tuve que utilizar para mi beneficio. Una vez tiré piedritas tal cual adolescente a la ventana de la madre de mi hijo. Me moría por verla y no se me ocurrió otra mejor travesura que buscarla a su departamento y tirar piedritas como loco. Ella nunca salió y yo desistí cuando el rubor ya era incontrolable. Que puedo decir ya mandé 20 cartas solicitando que cementen el lugar, pero siguen las piedritas del suelo inestable afuera del lugar y yo llenándome de ellas o cayendo junto a ellas una noche en que me jugué a la suerte entre el trago y una mujer. Sabes en mi depa tengo piedritas que te van a encantar. ¿Qué? Que podemos ir a otro lugar, prometo no lanzar piedritas a tu ventana una vez que te vayas ¿No te entiendo, de qué hablas? De que me gustas y me encantaría que vayamos a mi depa, pero eso sí te sacas los tacos porque el suelo tiene unas piedritas que te llevan al suelo cuando llegas con este estado de alcohol Jajaja ¡Estas loco, sabes! ¿Lo dices por las piedritas? Jajaja ¡Deja de mencionar a la piedras! Es que no me dejan en paz, te lo juro. Tengo algunas en los bolsillos, si quieres te las presento. Jaja ¡No! Bueno ya estas advertida ¿nos podemos ir?... Y una vez más termine en el suelo, besando piedras y ella gritando sin parar. Mientras un líquido frio llegaba a mi rostro y pintaba las piedritas, seguro que a mi hijo le iba a gustar.

El amor y otras mentiras

Mañana vendré, prometo que volveré a buscarte entre los arbustos cómplices, entre los rosedales  protectores.  Yo vendré con la cara más distinta, algunos años que nos cambian, un poco, por nuevas molestias que no sabemos aceptar. Pero vendré y volveré a disimular mis quejas y pintare paisajes más bellos, más distintos a la verdadera realidad. Te prometo que te compartiré mi brazo, aquel que algunas veces alzo para protestar y mis ojos se rendirán en los tuyo y no miraran por buen tiempo lo que puede pasar más allá. Prometo volver y olvidar todo, jugar a comer en lugares bellos, ver películas graciosas y bailar sin parar. No comentare de crisis ni de problemáticas. Nuestro tema será el hoy, de los dos completamente enamorados y de lo bello que es compartir este caos, digo el lugar. No te preocupes, sé hacer mi papel y a veces me acomodo bien, ya luego pensaré en lo que a veces hay que pensar y luego miraremos al costado una vez más, pero no te preocupes de ese luego, déjalo que todavía no llega, ahora ven y baila conmigo, sonriamos por esta dicha pasajera que nos alimenta hoy, sólo espero que mañana no ande mendigando indignación.

24 de abril de 2012

Salud

Y si mañana llego para no molestar las ausencias impuestas, si mañana te comento el dolor que aquejo o quizás más tarde, porque entiendo, andan algo ocupados con sus propias quejas, que tal si disimulamos los dolores y nos pintamos de azul todos los involucrados. ¿Tú crees que les guste? Seguro así no nos acusen de insurrectos o revoltosos, de malicioso y pesimistas. Entiendo que no es bueno gritar en este lugar, quizás porque no se escucha más allá. Y si hacemos un trato, de que tratas de hacer lo mejor, yo pongo de mi parte en la espera que desespera y no caigo rendido con mi último respiro. Que te parece si cambiamos tu bata blanca por la mía color paciente y te olvidas por un momento de la rutina y te acuerdas con quienes tratas, que te parece si le damos algo de sensibilidad a los que atienden en este lugar y se olvidan de las malas caras. ¿Habremos solucionado algo? Y si nos pintamos de azul y bailamos junto a las cifras bellas de nuestra economía y convertimos este hospital en un manicomio hermoso donde está loco el que cree que su dolor es prioritario y el que considera que la salud es prioridad. Nos olvidamos de los dolores que aquejan, la mala atención, la falta de insumos, bajo presupuesto, la mirada esquiva del gobierno. Que tal si tan sólo bailamos completamente azules, como ellos lo ven, como ellos creen que es y debe seguir. Una danza, su danza que tanto les ha acomodado y así no nos salimos de lo establecido. ¿Te parece?...

18 de abril de 2012

A paso de enfermo

Son la 01:35 de la madrugada y el reloj también va a paso de enfermo. Una luz tenue llega a pintar ligeramente su rostro. La cama se queja de su peso y él se queja del peso de su herida. 01:36 Este lugar siempre grita dolores distintos, cada paciente es un fantasma que deambula de noche entre sus quejidos. Hasta el más fuerte ya no disimula ese dolor que jala internamente.01:37 Dentro de este aparente caos bullicioso existe realmente alguna armonía. Cama uno se mueve a la derecha y cama 10 a la izquierda, cama 4 grita fuerte y cama 3 lo calla, cama 2 ronca y cama 5 orina en el papagayo metálico; la cama 6 está vacía y en la cama 7 se escucha contar los minutos 01:38. No es un buen lugar para sufrir de insomnio aunque ni si quiera es un buen lugar para dormir01:39. Desde acá se ve el goteo de la medicina y el recorrido por la vía hasta sus venas. Va también a paso de enfermo y produce también el insomnio de alguno o1:40 No va amanecer todavía. Él lo sabe a pesar que cuenta los minutos y se queja cada cierto tiempo, será otra noche larga muy larga y muy lenta 01:39' 52''

3 de abril de 2012

El Mudo

Yo soy la parte fea de la estadística, la que todos quieren combatir, la última letra de tu escala social, la que todos quieren eliminar. La mañana se despierta con el ruido que hago al alistarme, las calles tienen todavía el sabor de la madrugada cuando espero el bus, todos los segundos cuentan cuando las tardanzas se pagan tan caras. En verano puedo ver el sol antes de entrar y a veces cuando salgo temprano, los demás meses es un recuerdo. Dentro del trabajo nos estacionamos en nuestros asientos y empezamos a ensamblar alguna parte de algún artefacto de alguna marca que bien puede ser de un perro robótico, una metralleta o un juguete sexual. El tiempo para almorzar debe ser exacto, si es menos mejor, si te pasas es un memo, si conversas más de 3 líneas son dos, si protestas son tres, si llegas tarde ya es causal de despido. Y a ver quién te contrata sin recomendación, con hambre, con el presupuesto ajustado, con mala suerte, sin esperanza. Rutina del día, rutina de la hora, rutina del minuto, si hasta ensamblo partecitas en mis sueños, rutina del segundo que se vuelve instinto, como la configuración de una maquina.

Puede ser peligroso salir tan tarde del trabajo, ya los buses pasan más lejos y con menos frecuencia, y aunque somos pobres, nunca falta algún ladrón que intenta robarnos a golpes nuestra nada. Y hay que volverse invisible a la hora de entrar en la casa, mamá está enferma y no quiero que se despierte, y hay que quedarse mudo cuando se llega a la casa, mis hijos tienen clases mañana y no quiero que se despierten; a veces mi mujer llega más tarde, yo la espero, otras veces la encuentro dormida y quisiera besarla en la frente pero tiene que trabajar mañana y no quiero que se despierte. Los días libres se buscan cachuelos y se puede conversar con la gente, se puede escuchar a la gente hablar, se puede ver a los otros hablar, se puede leer a los otros en el diario, a la parte que crece en la estadística, a los que cruzaron la línea o a los que solo la ven en gráficas, a los que teorizan la pobreza, resumen mi rutina y ensayan formas de combatirme. Los puedes escuchar hablar, los puedes leer decir que el país crece, que la economía salta, que la felicidad brota de los árboles y el oro esta bajo el polvo de mis zapatos, que este tiempo es el mejor, que el sol brilla por igual para todos, que hay una parte fea de la estadística, que no se adapta, que no sabe aprovechar la bonanza, que el pobre es pobre porque quiere, que es en vano ensayar alguna ayuda... Si tan solo tuviera voz para contestar

31 de marzo de 2012

Viaje sin aviso

Voy a viajar de nuevo a tu risa, disculpa si la pista de aterrizaje está ocupada, si la comitiva no está preparada para mi llegada o los climatologos hablan de tiempos difíciles. Debo confesar que poco me importa, prefiero buscar ese paisaje encantador que alguna vez compartimos y caer entre tu labios delicados, dibujados con excusas que provoquen más tu risa y torpezas que complementen más mi dicha. Iré entre los cielos extensos, cuando se escapen lineas naranjas entre las nubes o en plena nocturnidad cuando se junta la mar con la noche, iré como te prometí alguna vez en que tus ojos hinchados se despedían y mis manos temblorosas te acariciaban por última vez. Aunque puede que ahora no andes mirando a que hora aterrizan los viajes, el recuerdo se te extravié entre nuevos paisajes y tu memoria recuerde extrañamente mi estadía por tus ojos. Pero ya sabe, viajo hasta tu risa con alguna escala por tu nariz traviesa. Ya solté el equipaje de los recuerdos para perder peso y sólo llevo la intención en los bolsillos. Usted ve si me acoge, si decide en una tarde cualquiera tomar un poco de esa nostalgia maldita, alzar la mirada buscando los vuelos dados y jugar las excusas que nos permitan recobrar tiempos inventados y promesas incumplidas.

22 de marzo de 2012

Tan bueno y tan malo

¿Y si no cargo con esa costumbre? ¿Ni me acomodo con las apariencias? Si mejor me escondo en las guaridas de la noche y descanso de tanto esfuerzo en vano, de tanta mala fatiga, de tanta promesa incumplida. Si con las horas consumadas escapo por cualquier avenida y caminando entre extraños me descubro buscando los pasos y me alzo el cuello del abrigo viejo. Si exhalo neblina de este clima tardío y acomodo el frío del cuerpo llamando una vez más a la mentira. Sonrío para convencer a quien me siga hasta uno de los infiernos de Dante, dando entre besos mi saludo y despido. Si mejor volteo en la esquina antes de llegar a la meta, termino una vieja pelea que todavía no empiezo y para no terminar tan mal parado suelto como excusa el descanso en el piso por la golpiza recibida en pago de mis conductas impulsivas. Si me olvido una vez más tu nombre y llamo a la persona equivocada, si tu luz salvadora ya no cabe por estos pasajes y mi traición a todos es la mejor excusa para ser el mejor amigo. Tan bueno y tan malo, que disfruta de eso pasajes raros y antes de despedirse suelta una sonrisa carcelera que los condena, que me condena.

14 de marzo de 2012

Manaña Rara

Te queremos tanto tío Cholo.

Sueño que estoy despierto y entre sabanas alguien me confirma una mala noticia sospechada. La tristeza no se queda en la cama y escapa conmigo a la ducha entre el calor que transmite la lluvia que se estrella en mi ventana. Me baño entre la leche y el cereal, me seco con unas cucharas de madera y me visto con agua fría de la terma hirviendo. Mamá esta extraña, papá trata de controlarlo todo y mi hermano busca fuerzas por debajo del volante de su auto o detrás de sus lentes negros que lo protegen de la luna. La tarde pasa oscura como en un eclipse momentáneo, las sombras se arrastran llorando, se juntan y se van, algunas ríen pero luego lloran más. El reloj aumenta de peso y los minutos de arena caen en agua sucia de flores marchitas, las sombras lloran, el día duele porque no estás tú, nadie ríe porque no estás tú, te quisimos tanto Cholito, que es muy rara la manaña en que vamos a despedirte.