Uno puede quedarse horas mirando una flor. Puedes recordar la piel de tu primera novia en sus pétalos, descubrir la vida en sus capullos sellados, esperar a la muerte en sus hojas marchitas. Puedes sentir el terror al abismo en su centro, jugar con el cambio de color de sus pétalos. Puedes esperar que el sol la bañe todos los días, puedes verla bailar con su sombra en la noche.
Puedes recordar la primera flor que regalaste (tu madre); puedes recordar la primera flor que te dieron (tu hija). Puedes compararla con otras flores, incluso con alguna de su misma especie. No hay dos flores iguales, el azar les ha quitado la maldición de ser uniformes entre ellas, y el hijo de un dios prometió que siempre las vestiría aunque no trabajen ni hilen.
Puedes quedarte días frente a una flor, años. Su olor siempre me hizo recordar las visitas al cementerio, la dedicación de escoger una flor y ponérsela a mis mayores, así como mi nieta, que le dice al mármol frio, aquí tienes abuelo te regalo un gladiolo.
6 de enero de 2012
3 de enero de 2012
Volver a escribir
Y volver a las líneas es quizás el refugio de tanto día confuso o el escape de una rutina a la que no me acostumbro del todo. Volver a escribir es quizás un reclamo a la creación bendita, un recitar que no se nos permita o expresiones para quienes nos leen a lo lejos. Puede que la excusa sea el querer crear o el crear para querer. Quizás la idea sea trascender en el lector, dejar que interprete el escrito, que lo haga suyo, que lo convierta en arte. Volver a escribir es volver a respirar el aire puro, salir del neblumo de la rutina, es gritar al viento los momentos contenidos, los detalles observados, aquellos que nos permiten una idea, unas líneas fugitivas, el futuro relato de una historia, la creación heroica, sobre el hombre que no es oído, el deshumanismo consciente, el mar que canta a lo lejos, el sol que anda despierto, lo curvado de tus labios, tú sonrisa que persigue, la cama que me invento, que recuerdo. Volver escribir son los golpecitos en el teclado, el lapicero mordido, el papel escrito al reverso, en el boleto, la servilleta, tu espalda desnuda...volver a escribir es...
30 de diciembre de 2011
Bailas?
Y si me regalas un poquito de brisa, si bailas conmigo, con el viento. Un día que el sol este despierto y el mar cante a lo lejos, un día que como cualquiera, no se espere nada y se robe alguien momentos a la rutina. Y si bailas conmigo, con el viento. Una tarde antes de que el sol se despida y el mar se extienda y se confunda con la distancia. Con su final incierto y su comienzo ajeno. Si me regalas un poco de brisa para que jueguen los cabellos y la cercanía desacomoden tu respiro y la sonrisa nos gire la mirada. Qué dices, bailas?
23 de diciembre de 2011
Desde mi malecon bendito
Un escrito que se equivoca y se convierte en poema, un recital extraviado que se declama en silencio, líneas timoratas que gritan una noche. Es el sol que resbala por la sombra de tus medidas o el viento que juega con la neblina entrometida. Es la mañana que se escapa de un día de rutina, las tardes que recojo por tu mala partida o las noches que me invitan los viejos amigos. Son las líneas que llevo en el bolsillo de la camisa junto a los lentes que se alían y me permiten entender el camino. Es la corbata que dejo colgada en la repisa y los zapatos que escondo debajo de tu cama. Son los cantos que escuche en un concierto esquivo o la vieja tonada que se me pierde en el camino. Son las miradas que rebotan cuando no te miro, el temblor de tu cuerpo junto al mío. Es el lugar que te escoge, el mar que te llama, la vista desde mi acantilado bendito.
25 de noviembre de 2011
Una Maldita Sensación
Las cucarachas sobreviven al minuto, corren entre las sombras porque cada paso puede significar la captura de una suela o de un diario enrollado. Cualquier día puede ser el último, pero el hambre las hace correr ¿Cuántas bocas tiene que mantener la cucaracha promedio? Puedo verlas en la oficina, saltando por los escritorios, entre papeles que no entienden, por los teclados y los cables que facilitan su escape de algún oficinista frustrado. Se mueren, las matan y las mato, algunas pocas huyen, pero siempre están, a la vuelta de cualquier hoja, al abrir el cajón más olvidado del escritorio, o detrás del libro que necesitas para tu informe. Las cucarachas no guardan luto en su guarida, las que sobrevivieron vuelven a la carga inmediatamente después de digerido su almuerzo, parece que salieran más de las que entraron, se dispersan por todas las direcciones con menos probabilidades de sobrevivencia que las anteriores. La matanza espera otra vez, alguna pasa cerca y mi zapato no le muestra misericordia.
Maldita sensación la que me deja la cucaracha en el pie, si parece que aun estuviese ahí, moviéndose para sobrevivir, intentando seguir corriendo para esconderse en algún ducto de ventilación o en cualquier agujero donde no la alcance una extremidad asesina. Maldita, maldita sensación, me pica el pie y ahora parece que muchas cucarachas suben por mi pierna. Debo disimular la sensación, mi jefe me ha notado algo inquieto, yo he notado muchas cucarachas en su escritorio, pero siempre las extermina con el diario de la mañana o con una contundente pisada. ¿Cuántos hijos habrá tenido la cucaracha que está bajo mi suela? ¿Cuántos días de vida habrá cumplido?, no importa, solo sé que me ha dejado una maldita sensación en el pie, que durara todo el día aunque me quite el zapato, aunque me rasque mucho la pierna, aunque el jefe me note inquieto, aunque me llame a su oficina y me diga que mis números siguen muy mal, que ya no vendo, que no respondo, que las metas me han dejado muy chiquito, que no le importa si tengo 2 hijos y uno en camino, que no es su problema si voy a cumplir 45 años, que no le interesa saber si estoy sobregirado en 3 tarjetas de crédito.
Yo puedo verlo levantar su pierna, prepararse para una contundente pisada, trato de huir pero ya todo está perdido, mis amigos siguen afuera, corriendo por migas de alimento, ojala los acompañe una suerte mejor, nada puedo hacer ya, solo espero dejarle a mi ex jefe una maldita sensación en el pie
Maldita sensación la que me deja la cucaracha en el pie, si parece que aun estuviese ahí, moviéndose para sobrevivir, intentando seguir corriendo para esconderse en algún ducto de ventilación o en cualquier agujero donde no la alcance una extremidad asesina. Maldita, maldita sensación, me pica el pie y ahora parece que muchas cucarachas suben por mi pierna. Debo disimular la sensación, mi jefe me ha notado algo inquieto, yo he notado muchas cucarachas en su escritorio, pero siempre las extermina con el diario de la mañana o con una contundente pisada. ¿Cuántos hijos habrá tenido la cucaracha que está bajo mi suela? ¿Cuántos días de vida habrá cumplido?, no importa, solo sé que me ha dejado una maldita sensación en el pie, que durara todo el día aunque me quite el zapato, aunque me rasque mucho la pierna, aunque el jefe me note inquieto, aunque me llame a su oficina y me diga que mis números siguen muy mal, que ya no vendo, que no respondo, que las metas me han dejado muy chiquito, que no le importa si tengo 2 hijos y uno en camino, que no es su problema si voy a cumplir 45 años, que no le interesa saber si estoy sobregirado en 3 tarjetas de crédito.
Yo puedo verlo levantar su pierna, prepararse para una contundente pisada, trato de huir pero ya todo está perdido, mis amigos siguen afuera, corriendo por migas de alimento, ojala los acompañe una suerte mejor, nada puedo hacer ya, solo espero dejarle a mi ex jefe una maldita sensación en el pie
21 de noviembre de 2011
Silencios compartidos
A Christian y las ausencias.
Quizás el tiempo nunca nos convenza de que las cosas tenían que terminar así. Es probable que andemos algo despedidos de este mundo con cada pérdida. Posiblemente haya momentos en que simplemente quieran negar todo y a todos. Puede que mañana cueste más la mañana y que su nombre sea el remolino que nos lleve a un pasado que se añora. Llorar no es un pecado, ni cosa de niños, es la expresión de la impotencia, el grito reprimido por tiempos de fortaleza, es el reclamo no oído por tantos días interrogando, es demandar por llevarse a quien amamos, ese intento de apagar los silencios, esos silencios que tanto compartimos. El dolor será bienvenido porque es en respuesta del amor más bello que se tiene y porque será un pasajero inconstante sin habitación ni abrigo. No preocupar, la sonrisa será producto de la satisfacción que nos da haber entregado dedicación y amor a quien nos dio lo mismo y más. La calma posterior se dará por esa extraña sensación para algunos y certera expresión para otros de que aquella persona sigue presente entre nosotros. No dudar de la futura tranquilidad y recordar siempre que el sueño será vuestro refugio para con ellos y los logros la mejor expresión de las promesas cumplidas. Ayer dejará de ser un ayer del olvido y tus lágrimas y su despido serán los protagonistas que confirman de que la vida es bella compartida y la despedida sublime cuando se acepta más no se entiende.
20 de noviembre de 2011
NS
Y tú estas parado en medio de todo, mientras la cabeza no hace más que girar. Quisieras entender muchas cosas y sabes que aún hay experiencias que faltan consultar. Fracasos y victorias con quien compartir. Pero tú estas parado en medio de todo con un silencio desalojado
Ahora en el norte mi corazón se ha calmado pero a su vez, se han ausentado las gracias que me motivabas. Sé que estarás en el rinconcito de mi todo y abrazaras con fuerza mis nuevos sueños. No suena la campana, ni cantas en las mañanas, la tetera no hace su canto en la cocina tan tuya y desde le alto no suena tu voz llamando...¡Hijo! Ya caigo en la idea de ese mañana distinto y me levanto una vez más de un sueño postergado.
11 de noviembre de 2011
#todoslosdiassoniguales
Todos los días son iguales
Detrás de un vidrio el cielo cambia de color, o eso parece
Los amantes se besan, el miedo reza por perdón
Las sombras se transportan, cruzan miradas, mezclan sus cuerpos
No sienten nada
Es la hora en que algunos entran y otros salen de sus empleos
El reloj de la oficina marca la pauta, dicta las acciones, escoge las derrotas
Entre alertas, rumas de papel, excusas, motivos y distracciones,
Se pasan la mañana, la tarde, la noche
Mientras los jóvenes crean mentiras con esperanza
Los viejos se resignan a esperar en sus celdas que algo termine
¿Cuál es el grado de mortalidad de la rutina?
Los viejos se resignan a esperar en sus celdas que algo termine
Mientras los jóvenes crean mentiras con esperanza
Se pasan la mañana, la tarde, la noche
Entre alertas, rumas de papel, excusas, motivos y distracciones,
El reloj de la oficina marca la pauta, dicta las acciones, escoge las derrotas
Es la hora en que algunos entran y otros salen de sus empleos
No sienten nada.
Las sombras se transportan, cruzan miradas, mezclan sus cuerpos
Los amantes se besan, el miedo reza por perdón
Detrás de un vidrio el cielo cambia de color, o eso parece
Todos los días son iguales.
Detrás de un vidrio el cielo cambia de color, o eso parece
Los amantes se besan, el miedo reza por perdón
Las sombras se transportan, cruzan miradas, mezclan sus cuerpos
No sienten nada
Es la hora en que algunos entran y otros salen de sus empleos
El reloj de la oficina marca la pauta, dicta las acciones, escoge las derrotas
Entre alertas, rumas de papel, excusas, motivos y distracciones,
Se pasan la mañana, la tarde, la noche
Mientras los jóvenes crean mentiras con esperanza
Los viejos se resignan a esperar en sus celdas que algo termine
¿Cuál es el grado de mortalidad de la rutina?
Los viejos se resignan a esperar en sus celdas que algo termine
Mientras los jóvenes crean mentiras con esperanza
Se pasan la mañana, la tarde, la noche
Entre alertas, rumas de papel, excusas, motivos y distracciones,
El reloj de la oficina marca la pauta, dicta las acciones, escoge las derrotas
Es la hora en que algunos entran y otros salen de sus empleos
No sienten nada.
Las sombras se transportan, cruzan miradas, mezclan sus cuerpos
Los amantes se besan, el miedo reza por perdón
Detrás de un vidrio el cielo cambia de color, o eso parece
Todos los días son iguales.
7 de noviembre de 2011
El cielo y el infierno
A la Mila.
En el cielo las calles son anchas, y están rodeadas de campos verdes sin fin. Hay muchos árboles y poca sombra por el placer de recibir directamente los rayos del sol en el pecho. El suelo es suave, las piedras no duelen, no hay pasos en falso y nadie jala de la cadena opresora.
En el infierno todo es oscuro, cada sombra amenaza el abismo o una recia pared fría. Se debe andar a tientas, confiar de los demás sentidos para alcanzar algunas gotas de agua o unas sobras de comida. Nadie parece escuchar tu llanto, todos los días son iguales, la rutina ofrece pocas salidas y el dolor se multiplica cuando en el vientre algo crece, algo que lastima.
En el paraíso la compañía llena las tardes y se juega hasta que el sol se oculta, los hermanos corren, mamá regala cariño y papá estrena una mirada de amor puro. Las nubes están al alcance y se ha derrocado a la tiranía del tiempo.
En el tártaro se está solo, no hay lazarillos ni señales de aviso, se aprende con cada golpe, se cae con cada enseñanza. El ruido confunde, las personas son ecos, reflejos de algo que se siente pero no se ve. Los días y las noches se mezclan bajo la capa de la oscuridad agresiva, que todo oculta, que con todo amenaza.
En el sueño no hay dolores, no hay quejidos, no hay motivos, no hay miedo. Despierto, el dolor nace en cada esquina, los colores que antes fueron confunden los sentidos debilitados por la vejez, se lucha pero se pierde siempre, cada batalla y siempre la guerra, donde espera la muerte, el sueño y el paraíso al fin.
En el infierno todo es oscuro, cada sombra amenaza el abismo o una recia pared fría. Se debe andar a tientas, confiar de los demás sentidos para alcanzar algunas gotas de agua o unas sobras de comida. Nadie parece escuchar tu llanto, todos los días son iguales, la rutina ofrece pocas salidas y el dolor se multiplica cuando en el vientre algo crece, algo que lastima.
En el paraíso la compañía llena las tardes y se juega hasta que el sol se oculta, los hermanos corren, mamá regala cariño y papá estrena una mirada de amor puro. Las nubes están al alcance y se ha derrocado a la tiranía del tiempo.
En el tártaro se está solo, no hay lazarillos ni señales de aviso, se aprende con cada golpe, se cae con cada enseñanza. El ruido confunde, las personas son ecos, reflejos de algo que se siente pero no se ve. Los días y las noches se mezclan bajo la capa de la oscuridad agresiva, que todo oculta, que con todo amenaza.
En el sueño no hay dolores, no hay quejidos, no hay motivos, no hay miedo. Despierto, el dolor nace en cada esquina, los colores que antes fueron confunden los sentidos debilitados por la vejez, se lucha pero se pierde siempre, cada batalla y siempre la guerra, donde espera la muerte, el sueño y el paraíso al fin.
27 de octubre de 2011
Mil y una noches
¿Quién lleva la cuenta de los latidos de tu corazón?, ¿Quién mide la distancia que hemos recorrido juntos?, ¿Quién caza en el viento las palabras de amor?, ¿Quién organiza las miradas que se buscaban para poder vernos a los ojos?
¿Quién juzga los celos, quién guarda las lagrimas, quién arbitra las peleas, quién asegura el futuro?, ¿Quién cobra los minutos, quién clasifica los mensajes?, ¿Quién descubre las estrellas que miramos, quién eclipsa tu luna y mi sol? ¿Quién recicla los días, quién promete las noches, quién cuida el espacio, quién persigue al tiempo, quién asesina las dudas, quién fue testigo del primer beso?
Quien cuenta los días me ha dicho que llevamos mil noches y una noche juntos.
¿Quién juzga los celos, quién guarda las lagrimas, quién arbitra las peleas, quién asegura el futuro?, ¿Quién cobra los minutos, quién clasifica los mensajes?, ¿Quién descubre las estrellas que miramos, quién eclipsa tu luna y mi sol? ¿Quién recicla los días, quién promete las noches, quién cuida el espacio, quién persigue al tiempo, quién asesina las dudas, quién fue testigo del primer beso?
Quien cuenta los días me ha dicho que llevamos mil noches y una noche juntos.
21 de octubre de 2011
Medio beso
No es por testarudo que me pasa, más bien es por ingenuo, por buscar cenizas donde no hubo fuego, por alegar a un sentimiento que nunca compartiste. No es tu culpa, es que a veces no comulgo razones y me deslumbra alguna excusa o cualquier quizás. Ahora que todas las mañanas rozas la felicidad y vas ligera entre la brisa, le refutas a él con mis argumentos y le ensañas los juegos que te enseñé cuando parecías seguirle el ritmo a mi corazón. Quizás fue culpa de mi imaginación que cuenta sus propias historias si no le pones freno, si dejas las miradas a medias, si me abrazas más tiempo de lo razonable, si el olor de tu cabello se filtra por mi nariz, si invades cada sueño, cada pesadilla. Cómo explicarle al amigo, que no llevas la cuenta de tantos brindis que le invito al olvido en tu honor, cómo huir de los lugares que tienen tu nombre, si todo estuvo siempre lleno de tu ausencia, cómo evitar la esquina del primer beso si en cualquier rincón hubiera deseado dejar constancia de nosotros. Cómo escapo de ti, si ya no hay donde encontrarte, si nunca existieron frases privadas de amantes, ni señas cómplices, cómo dejar de morir por el recuerdo de tu sonrisa, por una fotografía, medio beso y 3 calles que cruzamos juntos de la mano.
19 de octubre de 2011
Re: Guilliver
Aunque no venga con prisa y no tenga espacio en las trincheras, para quedarme a descansar en plena balacera de los quejidos, por más que nade entre sueños distantes y me construya universos nuevos entre utopías hermosas e ideales románticos. Por más que no pueda convencer sobre que la vida tiene poesía y aun así vuelva a escribir y a compartir el alma junto al dolor del vecino, del amigo del ajeno y de coronas y pedidos siempre sea un agradecido. No puedo estar detenido en un sistema que me acaba ni actuar de la misma manera que todos persiguen por eso no me busque en las bancas de las iglesias rezando y confesando quizás ande admirando estructuras o contradicciones del hombre o mejor búscame tarde con los amigos, puede que temprano brinde con mi asesino y aunque entre preguntas lleguemos a algunas respuestas que te convenzan de que tienes mejores argumentos que tu primera mentira y quizás entre las más interesantes este el hecho que no quede más que agradecer esas palabras mi estimado hermano menor.
a Gulliver
Correr más rápido que la prisa,
Jugar detrás de las trincheras.
Construir universos de tiza,
Naufragar en balsas de madera.
Convencer con el verso a la adversidad,
Llorar por la pena del vecino,
Ser rey y mendigo en la misma ciudad,
compartir el pan con tu asesino.
Columpiarme por las hojas del tiempo,
Buscar preguntas en las respuestas,
Ir de turista a todos los templos,
Engañar con más de trescientas mentiras.
Sin ti mi vida sería más idiota,
O quizás menos exagerada,
Gracias por las excusas,
Y Feliz cumpleaños Hermano Mayor.
Jugar detrás de las trincheras.
Construir universos de tiza,
Naufragar en balsas de madera.
Convencer con el verso a la adversidad,
Llorar por la pena del vecino,
Ser rey y mendigo en la misma ciudad,
compartir el pan con tu asesino.
Columpiarme por las hojas del tiempo,
Buscar preguntas en las respuestas,
Ir de turista a todos los templos,
Engañar con más de trescientas mentiras.
Sin ti mi vida sería más idiota,
O quizás menos exagerada,
Gracias por las excusas,
Y Feliz cumpleaños Hermano Mayor.
5 de octubre de 2011
Que nadie pida los vueltos
Y quizás tus ojos se encuentran en la casualidad de las miradas y entre ellos me puedo perder, quizás una tarde, quizás una noche. Y en una madrugada puede que sueñe contigo y en otra, ande buscando otros motivos. Quizás te lleves tus ideas en el camino, quizás te niegues sin querer queriendo, puede que tengamos argumentos distintos y aun así nos busquemos los deseos y una mano traviesa nos descubra. Quizás escuchemos las historias que no queremos y las preguntas se compliquen en el camino. Yo busco entre momentos tu risa y que tu risa le convide a la mía. A veces pido tu última mirada, para despedirnos sin más remordimientos, aveces llamo para la última almohada, para saludarnos con excusas nuevas y deseos viejos. Y quizás tus ojos nos eviten la casualidad, quizás me haga esta vez el dormido para no volver a joderte la paz y nadie pida los vueltos.
No digas que no
¿Y tú eres el artista de tu propia composición?
Recreas el desenlace de tus días y terminas en la cama descansando de nada. Saboreas el mundo que te es tan distante, idolatras teorías que tanto desconoces y le prendes la vela al crecimiento ficticio de una economía que te es ajena.
Y duermes tranquilo por la última donación que hiciste conmovido por la petición de alguien que carece.
Y sueña feliz porque mañana es un nuevo día en que puedes cumplir con las expectativas del trabajo.
¿Y tú eres libre para elegir?
¿el último celular, la última red social, el último dios, el único sistema, la salvación?
Sin depender de los miramientos y condicionamientos que te llevaron las teorías, la filosofía, las últimas leyes y ahora las noticias y twiter que te hacen consumir...y ahora el mundo respira mejor y es una herejía creer que no.
Y ahora tu economía se lleva mejor y es una mentira decir que no.
Y ahora tú te sientes mejor y es una negación de tu verdad decir que si.
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